Colon irritable

Colon irritable

Se denomina colon irritable o síndrome del intestino irritable (SII) al trastorno gastrointestinal caracterizado por presentar un conjunto de molestias abdominales recurrentes y alteraciones del hábito deposicional, que se originan aparentemente en la última porción del tubo digestivo, y para los que no se puede demostrar una causa orgánica.
Generalmente se le llama colon irritable, colon espástico, colitis mucosa o colitis espástica.
Se conocen varios tipos de Intestino Irritable desde la clasificación de Roma III, en función de las características de las heces; así, existe el Síndrome del Intestino Irritable con estreñimiento, el SII con diarrea, el SII con hábito mixto, el SII inclasificable y el Síndrome del Intestino Irritable con hábito alternante a lo largo de un período de tiempo. En este sentido, no son subgrupos excluyentes, sino que evolutivamente pueden pasar de un tipo a otro.
El colon irritable constituye casi el 30% de los diagnósticos en consultas ambulatorias de gastroenterología en las sociedades occidentales. La prevalencia global de este trastorno se estima entre un 10-15% de la población occidental, que es la más estudiada. Se presenta con mayor frecuencia en mujeres (2,4% sobre 1,5% en hombres, aproximadamente), y puede diagnosticarse en grupos de todas las edades, especialmente en adultos, aunque su incidencia baja notablemente por encima de los 65 años.
Aunque no es una enfermedad grave, sufrir de intestino irritable sí supone un descenso importante en la calidad de vida de los que lo padecen, fundamentalmente porque limita mucho sus comidas y las actividades sociales que giran entorno a este hábito diario. Hay que aclarar que, con el conocimiento actual no hay evidencia de que sea una enfermedad que modifique la esperanza de vida del paciente que la sufre ni que aumente el riesgo de padecer cáncer.
Conviene reseñar que, aunque sus causas no están claramente definidas, su aparición sí se asocia con alteraciones emocionales, como episodios de ansiedad o estrés. En este contexto es destacable que aproximadamente un tercio de los pacientes con SII padecen fibromialgia, el 50% de los pacientes con fatiga crónica padecen SII y coexisten también con otros trastornos funcionales como la discinesia biliar o la dispepsia no ulcerosa. Es decir, están interconectados en mayor o menor medida con otras enfermedades con dolor crónico.

Causas del colon irritable

Aunque el mecanismo último del SII no está aclarado del todo a día de hoy, se reconocen algunas causas del colon irritable:
  • Factores genéticos: en algunos trabajos de investigación se han encontrado familiares de primer grado de los pacientes con este trastorno, atribuyéndose así una agregación familiar al Síndrome del Intestino Irritable (SII).
  • Alteraciones de la motilidad gastrointestinal: se ha observado que las contracciones que presentan el colon y el intestino delgado en individuos con el síndrome de intestino irritable, son cuantitativamente diferentes (muy rápidas o lentas) de las que presentan los individuos sanos. Los pacientes en los que predomina la diarrea como síntoma presentan un tránsito acelerado en el intestino delgado o el colon; en otros pacientes en los que predomina, en cambio, el estreñimiento, se observa un tránsito lento. En la mayoría de los pacientes se produce un incremento de las contracciones en respuesta a estímulos medioambientales, como el estrés psicológico o determinadas comidas. La sensación de distensión abdominal se debe a un tránsito anormal del aire a lo largo del tubo digestivo o a la alteración de los procesos de fermentación bacteriana intestinal que conducen a una mayor producción de gas.
  • Hipersensibilidad visceral: estas personas presentan una respuesta exagerada a estímulos químicos o físicos a nivel del intestino, si se compara con individuos sanos. Asimismo, existe cierto paralelismo con estímulos no digestivos a otros niveles, por ejemplo, expresarían mayor dolor cutáneo a estímulos no necesariamente dolorosos.
  • Causas inflamatorias o infecciosas: en algunos pacientes se produce tras un episodio de diarrea infecciosa (gastroenteritis). Algunos microorganismos como la Shigella o el Campylobacter confieren mayor riesgo de SII tras una colitis por alguno de ellos. 
  • Causas psicológicas: parece existir mayor incidencia de SII en individuos con trastornos tales como la ansiedady la depresión, aquellos con tendencia a la somatización, y personas con miedo a padecer cáncer. Asimismo, algún estudio ha relacionado este síndrome con antecedentes de haber sufrido algún tipo de trauma psicoafectivo previo como un abuso sexual.
  • Alteraciones de la microbiota intestinal o sobrecrecimiento bacteriano: este hecho cada vez se apoya más por algunas investigaciones, y por el hecho de los beneficios terapéuticos de algunos antibióticos.

Síntomas del colon irritable

Entre los principales síntomas del colon irritable se encuentran las molestias abdominales y la alteración del ritmo intestinal en forma de diarrea o estreñimiento. El síntoma cardinal de este proceso es que la deposición se acompaña de dolor abdominal. Se puede presentar dolor en el lado izquierdo del abdomen, que se alivia con la deposición o la expulsión de gases. También es común el ardor de estómago, dolor torácico, digestiones lentas y dolor anal. Lahinchazón abdominal suele acompañar las molestias previamente descritas en un alto número de pacientes.
Otros síntomas de colon irritable, aunque menos comunes, son la sensación de evacuación incompleta, el tenesmo rectal (sensación de tener la necesidad de defecar constantemente) y la incontinencia fecal (escapes de heces), así como la expulsión de heces con moco.
Los criterios Roma III de diagnóstico para el síndrome del colon irritable deben incluir, como mínimo, seis meses antes del diagnóstico de los siguientes síntomas continuos o recurrentes: dolor o malestar abdominal más de tres días al mes en los últimos tres meses que se alivia con la defecación, cambio en la frecuencia de la deposición o en la consistencia de las heces.
Es frecuente que los pacientes con síndrome de colon irritable presenten alteraciones psicológicas como ansiedad y depresión.
Al ser síntomas nada específicos, sino que pueden presentarse en otras enfermedades digestivas, consideraremos algunas claves para poder distinguir este proceso de otros trastornos:
  • El Síndrome del Intestino Irritable (SII) no suele acompañarse de fiebre.
  • El SII no suele presentar diarrea nocturna.
  • El SII no presenta sangre con la deposición.
  • El SII no debe acompañarse de una pérdida de peso.
  • El SII es extremadamente raro por encima de los 60 años.
Estas características suelen estar relacionadas con otras enfermedades y nos deben hacer dudar de que se trata de un caso de Síndrome del Intestino Irritable.

Diagnóstico del colon irritable

El diagnóstico del colon irritable se realiza por exclusión, ya que no se dispone de exámenes específicos para confirmar la presencia del síndrome de intestino irritable (SII).
El diagnóstico inicial se realiza mediante anamnesis, es decir, teniendo en cuenta los síntomas descritos por el paciente y la historia clínica. Se plantean preguntas al paciente acerca del consumo de lácteos y productos que contienen sorbitol (goma de mascar sin azúcar, peras, ciruelas, zumo de manzana, etcétera). Es importante evaluar también los aspectos psicosociales de la vida del paciente, e indagar específicamente sobre la existencia de abusos físicos o sexuales, y sobre pérdidas afectivas y sociales.
Se realiza una exploración física que incluye examen pélvico y tacto rectal. Además, se lleva a cabo una evaluación inicial por medio de los siguientes análisis: hemograma completo, análisis de orina, examen de heces en busca de huevos y parásitos, sangre y leucocitos fecales, prueba de función tiroidea, ensayo de una dieta sin leche, o procedimiento en busca de intolerancia a la lactosa.
Si la evaluación inicial es negativa y los síntomas persisten, se aconseja utilizar estudios adicionales para excluir mala absorción, enfermedades inflamatorias, infecciones y cáncer de colon. Estos estudios son: enema con bario, cribado en busca de mala absorción, colonoscopia y prueba de tolerancia a la lactosa.
Por tanto, las pruebas a realizar previamente descritas irán encaminadas a descartar el padecimiento de otras enfermedades, y sólo cuando estas queden excluidas, se podrá establecer el diagnóstico de Síndrome del Intestino Irritable.
Las características que respaldan el diagnóstico del síndrome de intestino irritable son: inicio antes de los 40 años de edad, persistencia de los síntomas por 3 meses como mínimo, patrón regular de síntomas, dolor abdominal que aumenta después de comer y se tiende a aliviar después de defecar, y presencia de moco en las heces.
El síndrome de intestino irritable se presenta con mayor frecuencia en pacientes con trastornos de la personalidad,ansiedad, depresión o somatización.

Tratamiento del colon irritable

El tratamiento de los pacientes con colon irritable no solo depende de un tratamiento médico efectivo, tal como la manipulación dietética y el uso de medicamentos dirigidos a mejorar la función intestinal, sino también, en caso necesario, del uso de antidepresivos con la capacidad de actuar sobre los neurotransmisores implicados en las funciones del intestino. Se ha demostrado que el uso de paroxetina puede mejorar la calidad de vida de estos individuos.
Debe evitarse en lo posible el tratamiento farmacológico, sin embargo, se pueden administrar anticolinérgicos. Se recomienda tratar el estreñimiento con fibra alimentaria y coloides hidrófilos. Se deben excluir de la dieta alimentos que contengan fructosa y sorbitol (especialmente bebidas azucaradas tipo refresco), ya que estos hidratos de carbono con frecuencia no se absorben bien y fermentan en el colon generando gases.
La diarrea puede tratarse con antidiarreicos tipo loperamida y, en caso de dolor abdominal, se recomiendan los espasmolíticos (Buscapina, Spasmoctyl, Duspatalin).
En los últimos años se viene aconsejando el uso periódico de algunos antibióticos de escasa absorción intestinal y que, por tanto, actuarían localmente sobre la flora del intestino. Entre estos destacan la neomicina y la rifaximina, con tratamientos de una semana al mes a largo plazo, con una notable efectividad sobre los síntomas, especialmente en Síndrome del Intestino Irritable con diarrea.
Es aconsejable modificar la dieta, evitar comidas copiosas, y consumir alimentos bajos en grasas y ricos en proteínas, así como evitar alimentos flatulentos. Para combatir el estreñimiento, se sugiere el consumo de fibra alimentaria (frutas, verduras, salvado de trigo, etcétera) y agua.
Cada vez más, las intervenciones conductuales como la hipnoterapia y la psicoterapia desempeñan un papel muy importante en el tratamiento de esta enfermedad.

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