Colitis ulcerosa

Colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal de causa autoinmune. El sistema inmunológico afecta progresivamente el intestino grueso desde su porción más cercana al ano, el recto, hasta su inicio, el ciego. El resto del tubo digestivo no está afectado en la colitis ulcerosa, al contrario que en la enfermedad de Crohn. Aunque la colitis ulcerosa afecta principalmente al intestino grueso, la enfermedad puede comprometer a muchas otras partes del cuerpo, haciendo así más difícil su control.
Los pacientes que sufren colitis ulcerosa padecen brotes cada cierto tiempo y entre uno y otro se encuentran bien la mayor parte del tiempo. No es posible saber cuándo sucederá un nuevo brote de la enfermedad, y cuando aparecen se deben tratar los síntomas para aliviarlos, pero no existe un tratamiento definitivo que cure la colitis ulcerosa.
Se pueden tratar sus síntomas, pero no existe un tratamiento definitivo que cure la colitis ulcerosa
Como muchas enfermedades autoinmunes, son más frecuentes en gringolandia, Canadá y los países que se encuentran en el norte de Europa. En España hay unos 5-10 casos por cada 100.000 habitantes. En Latinoamérica la colitis ulcerosa es algo menos frecuente, aunque los últimos años han aumentado los casos entre la población, probablemente por los cambios de estilo de vida y alimentación, sobre todo en México y Brasil. La mayoría de los casos aparecen en personas de raza blanca que viven en la ciudad, tanto en hombres como en mujeres. Se ha detectado un mayor número de casos entre individuos de raza judía, probablemente por una predisposición genética.
El pronóstico de la colitis ulcerosa ha mejorado mucho estos últimos años gracias al descubrimiento de nuevos fármacos y se espera que en el futuro se pueda controlar todavía mejor. A pesar de ello, con el paso del tiempo la mayoría de los pacientes necesitan una extirpación quirúrgica del colon.
El embarazo mejorará la colitis ulcerosa en un tercio de las mujeres, otro tercio empeorará y el tercio restante no tendrá alteraciones de su enfermedad ni a peor ni a mejor.

Causas de la colitis ulcerosa

A día de hoy no están del todo claras las causas por las que sucede la colitis ulcerosa. Se ha encontrado una relación con genes del cromosoma 6 que se encargan de la formación del sistema inmune. Pero nacer con esta predisposición genética no es suficiente para desarrollar la enfermedad, debe haber algo que la inicie. Durante los últimos años se ha intentado relacionar la colitis ulcerosa con varios factores del entorno, los más importantes son los que relatamos a continuación.

Factores de riesgo de la colitis ulcerosa

  • Infecciosos: todavía no se ha podido relacionar con un microorganismo en concreto, pero parece la opción más lógica, ya que una infección sin importancia podría activar el sistema inmune de forma equivocada. Se ha llegado sospechar que las causantes son las bacterias normales de la flora intestinal.
  • Alérgicos: se han detectado anticuerpos y alteraciones en analíticas sanguíneas que se encuentran también en otras enfermedades alérgicas o autoinmunes, como la granulomatosis de Churg-Strauss.
  • Medioambientales: al ser una enfermedad más frecuente en las ciudades que en el medio rural, se sospecha una relación con la contaminación ambiental. El tabaco, que no deja de ser una sustancia tóxica ambiental, también influye en la colitis ulcerosa, pero curiosamente la gente que fuma está protegida contra esta enfermedad (al contrario que sucede con la enfermedad de Crohn, donde el tabaco era un factor de riesgo más).
  • Psicológicos: el estrés y traumas emocionales pueden desencadenar brotes de colitis ulcerosa. Además, el sufrir una enfermedad de este tipo durante toda la vida también puede influir en el carácter de la persona.

Síntomas de la colitis ulcerosa

Las personas que sufren colitis ulcerosa no tienen síntomas la mayor parte del tiempo y pueden realizar una vida cotidiana normal. Pero cada cierto tiempo, y sin poder saber cuándo, presentan brotes de la enfermedad con síntomas muy marcados. Los síntomas más frecuentes en un brote de colitis ulcerosa son:
  • Diarrea con sangre o pus: es el síntoma más frecuente.
  • Dolor abdominal.
  • Tenesmo:, es decir, se siguen teniendo ganas de ir al baño después de defecar, y esto indica inflamación del recto, proctitis.
  • Fiebre.
El brote con el que comienza la enfermedad se caracteriza por los mismos síntomas, por lo que puede ser confundido fácilmente con una diarrea infecciosa en un primer momento. Con el tiempo es normal que los enfermos de colitis ulcerosa pierdan peso y que su intestino grueso se vea cada vez más y más afectado. Si la parte más afectada es el recto puede que el síntoma principal sea estreñimiento.

Complicaciones de la colitis ulcerosa

La mayoría de los enfermos de colitis ulcerosa tendrán una afectación leve o moderada del colon, pero entre un 10-20% sufrirán alguna de las siguientes complicaciones graves:
  • Hemorragia masiva: durante un brote de colitis ulcerosa es habitual perder algo de sangre a través del recto, pero en ocasiones la pérdida de sangre puede ser enorme. Tanto que el enfermo necesite transfusiones sanguíneas de urgencia.
  • Megacolon tóxico: sucede cuando el daño del colon es tan grave que deja de funcionar y los gases de su interior comienzan a acumularse dilatándolo. Puede provocarlo alteraciones metabólicas, fármacos, pruebas como la colonoscopia o el propio brote de la enfermedad. En la radiografía de abdomen se observará un colon tan ancho como cuatro dedos de la mano. El tratamiento intentará solucionarlo con antibióticos, corticoides y sueros, pero si en un día no se ha solucionado se deberá realizar una cirugía para extirpar todo el intestino grueso.
  • Perforación: es la complicación más grave de la colitis ulcerosa. Lo más frecuente es que suceda durante un megacolon tóxico, pero también puede aparecer durante un brote cualquiera. Se debe realizar cirugía de urgencia y la mortalidad es muy alta, hasta el 25% de los enfermos no lo superan.
  • Cáncer: el riesgo de cáncer de colon es más elevado en los enfermos de colitis ulcerosa que en el resto de los enfermos. Por ello se deben realizar colonoscopias cada 1-2 años para detectar a tiempo la aparición de tumores. Normalmente estos controles de colonoscopias se comienzan a realizar cuando la enfermedad lleva ya 10 años de evolución. Si en una biopsia aparecen alteraciones de la mucosa del colon será obligatorio extirpar todo el colon en un tiempo razonable.
Por otro lado, la colitis ulcerosa, al ser una enfermedad autoinmune, puede afectar a todos los órganos del cuerpo, como sucede también en la enfermedad de Crohn.
  • Pioderma gangrenoso: es una alteración de la piel que se asocia con frecuencia a la colitis ulcerosa, aunque puede aparecer en cualquier persona. Aparece una pequeña úlcera con mucho pus en la piel que poco a poco va haciéndose más grande. Es muy frecuente que se confunda con una infección bacteriana y se trate con antibióticos sin resultado. Se trata con corticoides y deja cicatriz con frecuencia.
  • Colangitis esclerosante primaria (CEP): casi todos los casos están relacionados con la colitis ulcerosa, aunque sólo el 5% de los enfermos de colitis ulcerosa lo presentan. Produce deformación de la vía biliar, los conductos que transportan la bilis desde el hígado al intestino delgado. Las enfermos que tienen CEP tienen todavía mayor riesgo de cáncer de colon y también de sufrir cáncer de vía biliar.
  • Trombosis venosa profunda: al ser una enfermedad inflamatoria la sangre coagula más fácilmente en las venas. Por eso el riesgo de trombosis venosa profunda y de tromboembolismo pulmonar es mayor que en las personas sanas.

Diagnóstico de la colitis ulcerosa

Lo habitual es que desde el primer brote la persona con colitis ulcerosa vaya al médico, ya que la diarrea con sangre y el dolor abdominal son muy llamativos. El médico realizará una entrevista completa al enfermo y le explorará el abdomen que casi siempre es completamente normal. Por todo esto es difícil que en la primera consulta el médico pueda realizar un diagnóstico concreto de colitis ulcerosa, lo más habitual es que se sospeche una diarrea infecciosa, que es mucho más frecuente, y se recomiende un antibiótico.
Será en el segundo brote cuando la colitis ulcerosa se convertirá en una de las opciones que el médico sospechará. En este caso se mandará realizar un colonoscopia, que consiste en introducir un tubo con una cámara y luz a través del ano. Gracias a ella se podrán observar las alteraciones típicas del interior del intestino en la colitis ulcerosa: inflamación difusa, abcesos, etcétera. Además, esta prueba permite tomar biopsias que posibiliten un análisis microscópico más detallado.
Otra prueba que también puede ayudar a diagnosticar colitis ulcerosa es el enema opaco. Consiste en introducir por el ano una sustancia especial y realizar radiografías. Esta sustancia dibuja las paredes del intestino en la radiografía y permite ver alteraciones típicas de la colitis ulcerosa. Es una prueba que no se utiliza mucho en la actualidad, ya que hace que el enfermo reciba mucha radiación y es más útil la colonoscopia.

Tratamiento de la colitis ulcerosa

El tratamiento de la colitis ulcerosa dependerá de la gravedad del brote que sufra el enfermo.
  • Brote leve: cuando sólo se afecta el recto. En este caso se utilizarán unos fármacos llamados aminosalicilatos (como la sulfasalazina o la mesalazina). Se pueden dar en forma de supositorios o de espuma a través del ano.
  • Brote moderado: se considera que un brote es moderado cuando, entre otros aspectos, no finaliza con aminosalicilatos y es necesario añadir corticoides al tratamiento de colitis ulcerosa, que pueden ser en forma de cremas o por vía venosa. En este tipo de brotes el enfermo suele necesitar ingreso en un hospital.
  • Brote severo: cuando los brotes son tan graves que suponen un peligro para la persona que los sufre se comienza a tratar directamente con corticoides por vía venosa. A veces este tratamiento no es suficiente y se necesitan fármacos que disminuyan la activación del sistema inmune, los más usados son la ciclosporina y el infliximab.

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