Cólera

Cólera

El cólera es una infección producida por una bacteria (Vibrio cholerae). Se trata de una infección primordialmente intestinal, que cursa con diarreas abundantes y muy acuosas, lo que puede llevar a que la persona pierda mucho líquido y muera deshidratada. El periodo de incubación (tiempo que transcurre desde que la bacteria nos infecta hasta que aparecen los síntomas) muy corto, que oscila entre las dos horas y los cinco días, vuelve mucho más peligrosa esta afección, capaz de desencadenar grandes epidemias, como la que comenzó en Haití en octubre de 2010, que hasta mayo de 2015 se cobró la vida de unas 9.000 personas, e infectó a más de 700.000.
Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), se estima que cada año se producen entre tres y cinco millones de casos de cólera en el mundo; y que de estos, entre 100.000 y 120.000 acaban originando la muerte del enfermo, que en muchos de los casos se podría evitar simplemente administrando al paciente un preparado de rehidratación oral.
Existen medidas eficaces para prevenir el contagio de cólera, principalmente actuando sobre la higiene en el suministro del agua de consumo. Estas medidas, además, también resultan útiles para la prevención de otros muchos tipos de enfermedades que se transmiten por el agua.

Causas del cólera

La causa principal del cólera es la bacteria Vibrio cholerae; aunque hay otras especies de esta bacteria que también pueden llegar infectar a los humanos, sin embargo, la diarrea que provocan normalmente es mucho menos severa que la provocada por la Vibrio cholerae. Hay diferentes fuentes que pueden transportar o contener esta bacteria, facilitando así el contagio.
La principal fuente de contagio de la bacteria del cólera la constituyen las aguas contaminadas, en las que se vierten residuos o aguas fecales. Este agua puede emplearse para beber o para lavar alimentos como frutas y hortalizas y, de esta manera, la bacteria se introduce en el organismo. Es por ello que alimentos como frutas, cereales –especialmente el arroz o el mijo– u hortalizas sin cocinar, sin pelar o sin desinfectar adecuadamente, también pueden ser el origen de la bacteria.
El marisco o el pescado pueden también transmitir el cólera, debido a que muchas veces son pequeños crustáceos microscópicos los portadores de las bacterias y, al ser ingeridos por moluscos, mariscos o peces que suponen una fuente alimenticia del ser humano, pueden acabar dentro de nuestro organismo.
En las zonas consideradas endémicas, donde los casos de cólera son más comunes, como África, algunas zonas de Asia, Latinoamérica y Centroamérica (Haití y República Dominicana), los brotes suelen darse durante los meses más cálidos, y la incidencia de la enfermedad es mayor entre los niños. El cólera se extiende con rapidez en los países donde las condiciones higiénicas son deficientes, como en el caso de la falta de letrinas y la mala gestión de las aguas residuales.
En muy pocas ocasiones el cólera se transmite de persona a persona.

Factores de riesgo del cólera

Solo un 25% de la población infectada de cólera desarrolla la enfermedad y, para que esto suceda, deben darse una serie de factores predisponentes. Algunos de los más importantes son:
  • Malnutrición: porque las defensas del sistema inmunitario disminuyen con una mala alimentación. Además, es más frecuente que el cólera aparezca en lugares donde la población no dispone de medios para tener una nutrición adecuada, y donde las condiciones de higiene son extremadamente precarias.
  • Disminución del ácido del estómago (hipocloridia) o falta total del mismo (acloridia): al ingerir la bacteria, esta suele morir en el ácido del estómago. Si este se encuentra disminuido o ausente, es mucho más probable que la bacteria alcance el intestino y produzca sus efectos tóxicos en él.
  • Exposición a la bacteria en casa, o en otros ambientes del entorno del sujeto, como su lugar de trabajo.
  • Sistema inmunitario comprometido a causa de alguna enfermedad o tratamiento.
  • Sangre del grupo 0: por motivos que no están totalmente esclarecidos, una persona con la sangre del grupo 0 tiene el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad si se infecta de cólera.

Síntomas del cólera

Los principales síntomas con los que cursa el cólera son gastrointestinales: diarrea abundante y acuosa. Se dice que es diarrea en agua de arroz, líquida, pero un poco turbia.
No todas las personas que se infectan con el bacilo del cólera acaban desarrollando la enfermedad, aunque este puede encontrarse en las heces hasta 14 días después de la infección. De ahí que puedan volver a infectar a otras personas. Se calcula que el 75% de los infectados no desarrollan los síntomas.
Según cifras de la OMS, el 80% de los que desarrollan los síntomas del cólera lo harán de manera leve a moderada; y sólo un 20% de los enfermos sintomáticos desarrollarán la diarrea profusa, que puede acabar en muerte si no se administra un tratamiento adecuado.
Si el afectado es un niño o un anciano, o si tiene sus defensas inmunológicas comprometidas, es más probable que desarrolle síntomas, y que estos sean más graves.
Otros síntomas del cólera que pueden aparecer en los pacientes afectados son:
  • Náuseas y vómitos en los estadios iniciales de la enfermedad.
  • Calambres musculares, a consecuencia de la pérdida de sales minerales e iones por las heces.
  • Deshidratación (irritabilidad, somnolencia, ojos hundidos, piel seca y pálida, boca seca…), que puede presentarse transcurridas solo algunas horas tras la aparición de los síntomas.
  • Shock si la pérdida de líquido es importante, pudiendo provocar que la presión sanguínea caiga en picado, disminuyendo la cantidad de oxígeno que alcanza los órganos, y obligando al corazón a trabajar más rápido para compensarlo, hasta que se agota y se detiene, sobreviniendo la muerte.
No todos los subtipos de V. cholerae originan epidemias. Estos son los subtipos (cepas) O1 y el O139. El resto, pese a ser capaces de producir síntomas, lo harán de forma mucho menos virulenta.
Desarrollo de la infeccióndel cólera
Una vez el bacilo del cólera entra en el cuerpo humano, alcanza el intestino delgado y, una vez en él, libera una poderosa toxina, llamada CTX, que se adhiere a ciertas proteínas de transporte de las paredes del intestino, activándolas. Esto produce un aumento de la salida de cloro y sodio al intestino; y una ley fisiológica dicta que al sodio siempre le acompaña el agua (por ello, cuando tomamos mucha sal, retenemos líquidos). De esta forma, el intestino excreta mucha agua, que se pierde en forma de heces, sobreviniendo así la diarrea profusa y acuosa, y la deshidratación posterior.

Complicaciones del cólera

Las complicaciones más importantes que se pueden presentar en un caso de cólera son:
  • Fallo renal, porque la pérdida de agua produce el shock y este daña los riñones, impidiendo que funcionen y acumulando otras toxinas.
  • Bajada de azúcar en sangre, porque la absorción de glucosa procedente de los alimentos ingeridos por el paciente está disminuida a causa de la diarrea y los vómitos, sobre todo en los niños.
  • Bajos niveles de potasio, ya sea por la excreción del mismo con la diarrea o por la baja absorción, lo que puede producir arritmias, ya que está muy relacionado con la capacidad del corazón para latir.

Tratamiento del cólera

En realidad, la bacteria responsable del cólera es bastante fácil de eliminar con el uso de antibióticos cuya seguridad y eficacia han sido comprobadas, y cuya distribución en los países desarrollados está totalmente garantizada.
Algunos de estos antibióticos efectivos contra el bacilo son: azitromicina (macrólido), ciprofloxacino (quinolona), doxiciclina (tetraciclina) o co-trimoxazol (sulfamida). Todos ellos de fácil acceso y ampliamente utilizados en países avanzados. El médico será el encargado de prescribir el más adecuado en cada caso, junto con la dosis necesaria; y el farmacéutico le facilitará toda la información que requiera para garantizar que el medicamento es efectivo al 100%.
Evidentemente, junto al tratamiento antibiótico del cólera, es tanto o más importante el tratamiento sintomático; en este caso, previniendo la deshidratación secundaria a vómitos y diarrea. Para esto, los preparados con sales de rehidratación oral son muy utilizados. En el caso de que la deshidratación sea muy importante, en el hospital pueden optar por administrar al paciente suero fisiológico o glucosado por medio de un goteo intravenoso para reponer los líquidos.
Para frenar la propagación de la enfermedad es imprescindible mejorar el acceso de la población al agua potable y las condiciones higiénicas y sanitarias, así como el tratamiento de las aguas residuales.

Prevención y control del cólera

Algunos consejos a la hora de viajar a países en los que el cólera es endémico (es decir, donde siempre hay bacterias, y donde los brotes ocurren de manera frecuente), pueden contribuir a prevenir el contagio con el bacilo Vibrio cholerae:
  • Lavarse frecuentemente las manos con jabón, especialmente antes y después de utilizar el baño y de manipular o consumir alimentos.
  • Evitar beber o cocinar con agua que no haya sido tratada (bien con desinfectantes, mediante el hervido o embotellada).
  • No tomar pescado crudo.
  • Rechazar la comida que no esté bien cocinada.
  • Lavar bien, con agua embotellada o tratada, tanto las verduras como los cereales, hortalizas y frutas.
  • Tener cuidado con alimentos perecederos, como salsas, helados o leche, que pueden estar contaminados.
  • Comentar con el médico la conveniencia de vacunarse siempre que se vaya a viajar a un lugar endémico.
En los países endémicos la prevención del cólera pasa por mejorar los suministros de agua potable, y educar a la población para que mejore sus hábitos de higiene y realice una manipulación segura de los alimentos. La administración de la vacuna anticolérica también es recomendable en las personas que residen en zonas de riesgo donde pueden surgir brotes epidémicos, pero no sustituye a las medidas preventivas, puesto que la protección que proporciona es de alrededor del 50%.

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