Candidiasis

Candidiasis

Las candidiasis son infecciones agudas o crónicas de la piel y mucosas causadas por un tipo de hongo llamadoCandida. La especie que con más frecuencia causa candidiasis, también llamada candidosis, es la Candida albicans(60-85% de los casos de candidiasis). Otras especies menos frecuentes son C. dublinensis, C. tropicales y C. parapsilosis, entre otras. Hasta el 75% de las mujeres pueden tener una candidiasis vaginal a lo largo de su vida.
La candidiasis puede afectar a diversas áreas, desde diversas zonas de la piel y sus pliegues, las uñas, la boca, diversas partes del aparato digestivo, la vejiga o los genitales, incluso las válvulas cardiacas.
A pesar de ser un hongo infeccioso, la Candida se encuentra normalmente en la flora común de la boca, intestino y vagina, incluso en personas con un sistema inmune sano. Aunque en pacientes con las defensas debilitadas, diabéticos e incluso embarazadas su presencia suele ser más habitual. La infección suele producirse por los hongos que conviven con nosotros en nuestra piel u otras localizaciones, aunque se puede adquirir a través de un catéter infectado u otros materiales sanitarios. En general, la Candida es la cuarta infección que con más frecuencia se adquiere durante un ingreso hospitalario común.
Se puede establecer que la infección por Candida puede ser superficial, siendo infecciones más comunes y a las que podemos estar expuestos cualquier persona, y la candidiasis invasora, que es la infección más grave de esta levadura y con alta mortalidad según en qué situación se produzca.
Si el tratamiento se instaura de manera correcta el pronóstico es bueno, sin embargo, si no se modifican los factores que predisponen a esta infección es posible que existan recurrencias y la candidiasis vuelva a aparecer.

Tipos de candidiasis

Estos son los tipos de candidiasis existentes y sus síntomas asociados. Conoce dónde pueden localizarse y sus características principales:

Candidiasis superficiales

Candidiasis en la piel

Intertrigo candidiásico

La Candida aprovecha áreas de la piel húmedas y maceradas debido al roce continuo para anidar en más proporción. Las zonas más frecuentes donde surge infección es en los grandes pliegues, como los interglúteos, las ingles, las axilas y bajo las mamas; y los pliegues abdominales en personas obesas. También ocurre en pequeños pliegues, como los que hay entre los dedos de las manos y de los pies; y en el caso de los recién nacidos, las Candidas favorecen el “eccema del pañal”.
Comienza con picor y pústulas que aumentan de tamaño hasta romperse, dejando una piel roja y brillante en los dos lados del pliegue. El fondo del pliegue suele fisurarse y toda la lesión produce una sensación de calor.

Onixis y perionixis candidiósica

Es la infección por Candidas de la uña y sus inserciones, frecuente en personas que tienen las manos húmedas por su ocupación (por ejemplo, lavanderas). Se inicia con inflamación de la inserción de la uña con dolor, enrojecimiento e hinchazón, al apretar se puede ver la salida de pus desde la inserción. Después se puede afectar la uña produciéndose una pérdida de su color y alteraciones de su forma.

Candidiasis en la boca

Muguet oral

El muguet oral es la infección más frecuente por Candida, ocurre con más frecuencia en los lactantes y personas con alguna alteración del sistema inmune. Se forman placas blanquecinas que cubren la mucosa oral como una membrana; al despegarlas dejan una superficie roja y sangrante. Puede no dar síntomas o producir escozor e incluso dolor que aumenta al comer.

Candidiasis oral atrófica

Es poco frecuente, aparece más en personas de edad avanzada. Se caracteriza por una zonas de destrucción de la mucosa oral que presentan color rojizo.

Queilitis angular

Inflamación de las comisuras bucales, casi siempre de las dos a la vez. Las comisuras se fisuran y alrededor de ellas aparece un área muy enrojecida con vesículas que se rompen y escuecen. Este tipo de lesiones también aparecen en déficit de vitaminas B, prótesis dentales mal colocadas y exceso de salivación.

Candidiasis en el aparato reproductor

Vulvovaginitis candidiósica

La inflamación de la vulva y la vagina debido a infección por Candidas aparece con bastante frecuencia en mujeres con alteraciones de su pH vaginal, hecho que se da especialmente en embarazadas. Se caracteriza por un picor vulvar intenso y que persiste con el rascado; la vulva y la vagina tienen un aspecto congestivo y rojizo debido a la irritación. A veces aparecen placas blanquecinas en la mucosa, y siempre hay aumento del flujo vaginal, que puede ser líquido o espeso y blanquecino.

Balanitis candidósica

En los hombres, la Candida puede causar infección del glande y el prepucio del pene. Comienza con pequeñas vesículas y pústulas que causan picor y escozor; poco a poco se rompen y aparecen lesiones irritativas más o menos extensas (limitadas al glande o hasta ingles y escroto). Normalmente, la balanitis candidósica en un varón sano con buena higiene no debe durar más de tres o cinco días; si dura más el paciente es sospechoso de padecer diabetes, alteraciones del sistema inmune, o estar en tratamiento con antibióticos. Si los episodios de balanitis candidiósica se repiten y son cortos es probable que sea la pareja sexual la que continúe infectada aunque no tenga síntomas.

Candidiasis profundas

Candidiasis en el aparato digestivo

Candidiasis esofágica

La afectación del esófago causa una inflamación del mismo, que provoca dificultad de la deglución, sensación de ardor y dolor en el tórax, por lo que se puede confundir con un infarto de corazón. En los niños, el esófago se suele afectar por extensión del muguet oral, y en los adultos podemos encontrar esta infección en casos de SIDA, tratamiento con antibióticos, diabetes, cáncer, tratamientos crónicos con omeprazol, etcétera.

Gastritis candidiósica

La afectación del estómago es poco frecuente, solo ocurre en casos muy avanzados de infecciones diseminadas por la sangre, si bien es cierto que es más frecuente en pacientes con úlcera gástrica. Es posible que el uso de omeprazol y otros inhibidores de la secreción ácida favorezcan la colonización de Candidas.

Enteritis candidósica

La infección del intestino suele asociarse a tratamiento con antibióticos en niños pequeños, pero solo ocurre en muy raras ocasiones. Aparece dolor abdominal, heces frecuentes y líquidas de color marrón claro o amarillo, a veces con hilos de sangre. Su principal complicación es la deshidratación por la diarrea, además su diagnóstico temprano no es fácil.

Anitis candidiósica

El ano se irrita y aparece picor, su superficie externa se erosiona provocando escozor, y frecuentemente la infección se extiende provocando un intertrigo cutáneo.

Candidiasis en el sistema respiratorio

Laringitis candidósica

Suele ser secundario a un muguet oral y provoca afonía. En una exploración otorrinolaringológica, como la fibroscopia, se pueden ver las placas blanquecinas típicas del muguet. En ocasiones puede haber afectación de los bronquios, que cursa con tos frecuente, fiebre y esputos con sangre.

Candidiasis en el aparato excretor

Candiduria

La presencia de Candidas en orina suele ocurrir en enfermos hospitalizados con sonda, diabéticos y en aquellos tratados con antibióticos. Puede no dar síntomas o aparecer cistitis, inflamación de la vejiga, con fiebre y escozor al orinar. Un análisis de orina con Candidas no indica definitivamente infección, pues ocurre en muchas personas sanas.

Otros tipos de de candidiasis

Endocarditis candidósica

Cuando las Candidas llegan a la sangre alcanzan las válvulas del corazón, y pueden invadirlas formando grandes vegetaciones. Este tipo de infección (endocarditis candidósica) es más frecuente en pacientes con catéteres infectados, y también en consumidores de heroína u otras drogas por vía parenteral, especialmente si la droga es adulterada o si se diluye en zumo de limón, ya que la Candida anida en ese cítrico. Las vegetaciones de Candidas en las válvulas cardíacas pueden desprender émbolos infectados, que viajan por las grandes arterias hasta que ocluyen arterias más pequeñas produciendo infartos.

Candidiasis mucocutánea crónica

Esta enfermedad se ha relacionado con diferentes enfermedades endocrinológicas (hipoparatiroidismo, hipotiroidismo, hipocorticoadrenalismo…) e inmunológicas (agammaglobulinemias, síndrome de Di George). Suele iniciarse en la infancia con un muguet oral que persiste tras el tratamiento adecuado; más tarde se suelen afectar piel, uñas, cabellos y las mucosas. La enfermedad evoluciona con el tiempo hacia la formación de granulomas deformantes, surgiendo verdaderas “bolas” en los dedos, por ejemplo. También es frecuente la pérdida de cabello para siempre y el estrechamiento del esófago. Los enfermos viven muchos años y suelen morir por infecciones bacterianas secundarias.

Candidiasis invasora

Se define así la forma en la que el hongo llega al torrente sanguíneo provocando una infección generalizada y pudiendo asentar en los distintos órganos del cuerpo. Esta situación se denomina candidemia, y es la manifestación más grave de la infección, conllevando una alta mortalidad.
Suele originarse por la infección de catéteres que se insertan en personas hospitalizadas y con algún tipo de alteración de su sistema inmunitario, pudiendo provocar infecciones de órganos vitales.

Causas de la candidiasis

Cualquier persona está expuesta a adquirir una infección superficial por Candida, pues habita en multitud de localizaciones del cuerpo. Siendo más precisos, las causas de candidiasis más frecuentes que facilitan la infección superficial son:
  • Alteraciones de la piel: es frecuente que en determinadas situaciones como las flexuras de algunas articulaciones, como la ingle, se produzca un roce o fricción constante que altere algunas características del epitelio cutáneo, originando una maceración que favorezca la infección: esta situación se multiplicaría en situaciones de obesidad, o personas con escasa movilidad o con una sudación muy abundante. 
  • Alteraciones hormonales o de malnutrición: este hecho puede originar cierta debilidad en las barreras naturales de la piel y de las mucosas, dando lugar a un mayor protagonismo de la Candida y por tanto, generando infección. 
  • Determinadas enfermedades metabólicas: es conocido que la diabetes puede predisponer a infecciones cutáneas por este hongo, pero también se producen en pacientes con insuficiencia renal y en diálisis.
  • Fármacos: la infección por Candida se puede presentar tras un periodo prolongado de uso de corticoides, favoreciendo la aparición de muguet en la mucosa de la boca o el esófago, incluso con tratamientos inhalados como el que realizan los pacientes asmáticos o con EPOC. También es frecuente que el uso de antibióticos por otras infecciones puedan dar lugar a un sobrecrecimiento del hongo a nivel vaginal. En algunos casos de esofagitis por Candida se ha relacionado su aparición con el tratamiento crónico con omeprazol.
  • Alteraciones de la inmunidad: en estas situaciones la infección puede ser profunda, por ejemplo a nivel digestivo o respiratorio, como sucede en situaciones de SIDA o pacientes con tratamientos contra el cáncer. Las propias enfermedades malignas llevan consigo una inmunosupresión que predispone a ello. Estas alteraciones debilitan las defensas del individuo impidiendo el equilibrio natural entre el hongo y el huésped, facilitando la infección.
  • Gestación: las alteraciones tanto hormonales como metabólicas que acontecen en el embarazo hacen que esta situación conlleve un aumento del riesgo de sufrir algún tipo de infección por Candida, que habitualmente suelen ser vulvovaginales y de fácil tratamiento. Aun así, en pacientes previamente con sobrepeso, y posteriormente embarazadas, puede producirse el intertrigo cutáneo antes descrito por una mayor fricción de determinadas zonas de la piel.
En cuanto a las candidiasis invasoras, la causa principal suele ser la introducción de catéteres infectados por este germen, viajando directamente a la circulación sanguínea y facilitando la infección de órganos vitales. En esta situación, el hecho de que suelan ser personas hospitalizadas o con enfermedades facilita que la enfermedad sea más grave por alguno de los mecanismos que se han expuesto con anterioridad.

Diagnóstico de la candidiasis

Para diagnosticar una candidiasis, lo más importante son los síntomas y lesiones que aparecen en cada uno de los cuadros clínicos descritos en apartados anteriores. Concretamente, la mayoría de las infecciones cutáneas y de las mucosas se diagnostican visualmente por el aspecto tan característico de las lesiones.
Además, se pueden tomar muestras raspando piel, uñas y mucosas y proceder a la identificación en fresco con microscopio del hongo causante. Estas muestras también se pueden cultivar en medios específicos para evitar el crecimiento del resto de bacterias que conviven en la piel o en las mucosas, con un resultado en pocos días.
Para las lesiones más profundas es útil en ocasiones realizar biopsias de los órganos afectos, y en los casos de endocarditis y diseminación sanguínea grave se pueden realizar cultivos de sangre. Estas infecciones conllevan una mayor complejidad para la recogida de muestras por la dificultad y la agresividad de algunos procedimientos para la obtención de la biopsia (ejemplo: fibrobroncoscopia para la infección pulmonar). Los cultivos de sangre suelen ser útiles en el caso de las endocarditis junto con la visualización de las verrugas en la válvula afectada mediante la ecocardiografía. 
Para el diagnóstico de la candidiasis invasora se utilizan algunos medios más complejos que minimizan las limitaciones que tienen los métodos anteriores. En la actualidad se dispone de la detección de antígenos en sangre, denominados mananos, del beta-glucano, o detección de anticuerpos antimanano y antimicelio. Estas técnicas permiten detectar algunas partes del hongo (antígenos) o la respuesta del huésped a su infección (anticuerpo).
También se dispone en algunos centros de la determinación de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) que permite identificar y amplificar el ADN del germen.

Tratamiento de la candidiasis

Lo más importante a la hora de implantar un tratamiento para la candidiasis es distinguir el tipo de infección porCandida que se padece para combatirla con efectividad: 
  • Así, las infecciones cutáneas o ungueales frecuentemente responden bien a preparados tópicos como las pomadas, cremas o geles de azoles como el itraconazol, fluconazol, ketoconazol, miconazol o la nistatina. 
  • De la misma manera, en los casos de infecciones orofaríngeas como el muguet, los enjuagues con nistatina líquida pueden ser suficientes para hacer desaparecer las lesiones.
  • En el caso de infecciones profundas como la esofágica, se debe iniciar tratamiento con este tipo de fármacos, pero en forma de comprimidos o pastillas durante 7-10 días, según la severidad de la enfermedad. 
  • También este tipo de tratamiento oral es útil en el caso de infecciones superficiales como las genitales, pero que se tornan muy frecuentes o recurrentes. Existe algún preparado oral para administrar una sola dosis en los casos de balanitis. 
En cuanto a las infecciones profundas, el tratamiento con estos agentes suele necesitar de ingreso hospitalario y de administración intravenosa. En dichas situaciones, las pruebas diagnósticas realizadas podrán identificar la especie deCandida causante de la infección, y de su sensibilidad a los distintos tratamientos para así administrar de manera directa aquel que sea más útil. Para estos pacientes con infecciones graves se dispone de otros fármacos como la anfotericina, y en los últimos años las equinocandinas, como caspofungina o micafungina.
Sobre todas estas líneas de tratamiento se debe intentar recuperar el equilibrio que los distintos factores causales de la candidiasis hayan podido quebrar, como son un buen control de la diabetes, la interrupción de algunos regímenes antibióticos, o el buen cuidado de la piel en determinadas situaciones.
El pronóstico de las infecciones superficiales por Candida suele ser bueno, con algunas recurrencias que obligan a repetir tratamiento o a utilizar algún método diagnóstico para descartar otros gérmenes. No así en el caso de las infecciones profundas y en la candidiasis invasora, con una alta mortalidad como en la endocarditis, donde puede alcanzar hasta un 80% de los casos. Este pronóstico se oscurece sobre todo en los casos en los que la infección visceral o de la sangre se asocia a una enfermedad maligna y a sus tratamientos.

Prevención de la candidiasis

Para prevenir un caso de candidiasis hay que recordar que una buena higiene y un buen estado de salud impiden la invasión de piel y mucosas por Candida. Es importante secar bien la piel y sus pliegues tras la ducha o baño (en el caso de los recién nacidos, es recomendable utilizar polvos de talco que eliminen la humedad), y cepillarse los dientes y limpiar la boca con flúor oral. También se debe abandonar el tabaco radicalmente.
Para evitar candidiasis vaginales, se recomienda a las mujeres el uso de ropa interior de algodón por la menor irritación que puede conllevar en la zona íntima, así como evitar prendas excesivamente ajustadas a la zona genital. De hecho, se han descrito como factores favorecedores de las vulvovaginitis el uso de salvaslips o pantis.
Cuando se producen más de tres vulvovaginitis anuales, los ginecólogos recomiendan la profilaxis con algúnpreparado probiótico, bien oral bien intravaginal, en forma de óvulo para evitar las recurrencias, aunque existe todavía controversia al respecto. En aquellos casos en los que el uso de antibióticos haya ocasionado en repetidas ocasiones este proceso, se recomienda una dosis oral de fluconazol al principio del tratamiento antibiótico y otra dosis al final. Si fuese una candidiasis resistente a este fármaco, se puede recomendar el uso de óvulos de ácido bórico. El consumo de arándanos también puede ser de ayuda. 
Las embarazadas deben tener sumo cuidado con su higiene genital y favorecer la acidez vaginal tomando yogures bioactivos. A pesar de estas medidas, puede surgir una candidiasis con frecuencia. Para evitar la transmisión sexual de la balanitis o vulvovaginitis candidiósica la medida más efectiva es el preservativo. En el caso de infecciones recurrentes en la pareja sexual, en ocasiones la razón suele ser la infección no tratada en la pareja, por lo que debe realizarse un tratamiento para evitarlas. 
Pacientes de sida o con alteraciones congénitas del sistema inmune deben comenzar un tratamiento preventivo de candidiasis tras haber padecido una primera infección; antes deben llevar a cabo las medidas generales que se han mencionado, y sólo casos graves de inmunodeficiencia deberían tener un tratamiento preventivo aunque no hayan tenido infección previa.
Los pacientes con infecciones invasoras por Candida no disponen de métodos eficaces o universalmente reconocidos para evitar la infección, pues sigue siendo controvertido el uso profiláctico de los fármacos antifúngicos debido al mayor riesgo de resistencias que pueden ocasionar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...