Cáncer de testículo

Cáncer de testículo

El cáncer de testículo es el tumor sólido más común entre varones de 15 a 35 años, aunque representa solo el 1% de todas las neoplasias en hombres.
Su incidencia ha aumentado a más del doble en las últimas décadas y varía según las zonas geográficas, siendo muy alta en el norte de Europa y muy baja en Asia o África.
Se ha convertido en uno de los tumores más curables, gracias al avance en los diagnósticos y tratamientos que han tenido lugar desde los años 70 hasta la actualidad. Antes de esta fecha, el cáncer de testículo era el responsable del 11% de las muertes por cáncer en varones entre 25 a 35 años, y la supervivencia a los 5 años no iba más allá del 64%; en 2001 esta supervivencia era del 95%. 

Descripción anatómica del testículo

Los testículos se encuentran alojados en el escroto. En el testículo se juntan dos tipos de tejidos: los túbulos seminíferos productores de los espermatozoides y las células intersticiales de Leydig, productoras de hormonas. Está rodeado por siete capas (de más externa a más interna):
  • Escroto: piel.
  • Túnica Dartos: músculo Dartos que se encuentra adherido al escroto.
  • Tejido celular subcutáneo.
  • Fascia espermática externa.
  • Músculo cremáster: fibras musculares esqueléticas del músculo cremáster (del oblicuo menor y transverso), que tienden a elevar los testículos con el frío.
  • Fascia espermática interna.
  • Túnica vaginal propia del testículo (peritoneal): hojas parietal y visceral.
Desarrollo embrionario:
Los testículos se forman y quedan alojados en la cavidad abdominal. Para que se produzca el desarrollo de los espermatozoides, los testículos tienen que descender y estar fuera de la cavidad abdominal (para estar a menos de 35º). En su descenso arrastran las capas del peritoneo, de forma que el testículo tiene una gruesa túnica blanca (túnica albugínea: 1ª capa del testículo).

Estructura interna del testículo

Además de la Túnica vaginal:
  • Túnica albugínea, muy inervada.
  • Túbulos seminíferos que desembocan en los tubos rectos. Dentro de los túbulos seminíferos:
    • Células germinales.
    • Células de Sertoli.
    • Células intersticiales de Leydig.
    • Células mioepiteliales peritubulares que revisten externamente a los túbulos seminíferos y se contraen para movilizar a los espermatozoides.
    • Tubos rectos que dan lugar a la Rete Testis. De la red de Testis surgen los conductos eferentes, que se hacen extratesticulares y forman la cabeza del epidídimo.

Causas del cáncer de testículo

La causa más probable del cáncer de testículo es la disgenesia gonadal que se asocia a la criptorquidia –inexistencia de testículo en la bolsa escrotal– (hasta un 10% de los casos). Se produce en testículos que no han descendido o en testículos en ascensor, y da lugar a una posible infertilidad por atrofia de los testículos y consecuente no maduración de los gametos.
La criptorquidia representa un riesgo cinco veces mayor de presentar dicho tumor que la población sin este antecedente. La localización abdominal del testículo se asocia a un incremento de la incidencia de cáncer de testículo mayor que cuando este se encuentra a nivel inguinal.
La orquidopexia (cirugía que fija el testículo al escroto) realizada en los dos o tres primeros años de vida reduce el riesgo y también facilita la vigilancia del testículo. Un 23% de los pacientes afectados de este tumor pueden desarrollar un segundo tumor primario en el testículo contralateral.

Síntomas del cáncer de testículo

Normalmente el cáncer de testículo se presenta como nódulo o dolor sin inflamación de un testículo. La presencia de dolor testicular a veces dificulta el diagnóstico, ya que puede confundirse con procesos inflamatorios benignos como epididimitis (la inflamación de la estructura tubular donde maduran y se transportan los espermatozoides), varicoceles (dilatación de las venas que van del abdomen a cada uno de los testículos), etcétera.
En otros síntomas del cáncer de testículo, ocasionalmente se puede notar engrosamiento de un testículo previamente atrófico (o pequeño). El 30-40% de los pacientes presentan un dolor sordo o sensación de peso en el abdomen inferior, zona perineal o en el escroto, mientras que el dolor agudo se da solo en un 10% de los casos.
Se pueden presentar otras manifestaciones clínicas por la presencia de metástasis: dolor lumbar, anorexia, náuseas, vómitos o alteraciones gastrointestinales por metástasis retroperitoneales (generalmente voluminosas), masa o nódulo en el cuello por adenopatías supraclaviculares, tos o disnea (fatiga) por metástasis pulmonares.

Diagnóstico del cáncer de testículo

Un diagnóstico temprano del cáncer de testículo es la mejor oportunidad para la curación. El diagnóstico es relativamente sencillo en todo varón con una masa testicular, si tenemos presente esta posibilidad, la gran mayoría se diagnostican explorando el testículo.
El diagnóstico diferencial de una masa testicular debe incluir torsión testicular, epididimitis (inflamación del epidídimo, el tubo encargado del almacenaje de los espermatozoides en el testículo) u orquiepididimitis (inflamación combinada del testículo y su epidídimo). Problemas menos frecuentes son el varicocele, hidrocele (acumulación de líquido en la túnica vaginal), hernia, hematoma, espermatocele (una especie de quiste en el epidídimo) o el goma sifilítico (nódulo necrosado).
Una vez sospechado el tumor, se realiza:
  • Una ecografía testicular (es la técnica de elección por su elevada sensibilidad).
  • Se completa el diagnóstico de extensión con un TAC toraco-abdomino-pélvico. El PET-TAC suele tener una utilidad limitada en estos casos por la elevada frecuencia de falsos negativos
  • Analítica de sangre completa con hemograma, bioquímica con marcadores tumorales: alfafetoproteína (AFP) y la fracción ‘beta’ de la hormona gonadotropina coriónica (BHCG), ya que la fracción ‘alfa’ es común a otras hormonas y la LDH. Estos  marcadores se encuentran elevados en el 80-85% de los pacientes con tumores germinales no seminomatosos (incluso no metastásicos), la elevación de estos marcadores es menor en los seminomatosos (20%), y nunca se elabora AFP en los seminomas puros. La elevación individual o conjunta de los marcadores tumorales no tiene la suficiente sensibilidad o especificidad para establecer el diagnóstico de tumor testicular en ausencia de confirmación histológica, pero la monitorización de estos marcadores es especialmente útil para el seguimiento tras el tratamiento (tanto la cirugía como la administración de quimioterapia).
La biopsia testicular no está contemplada como parte del estudio, ya que se puede producir una diseminación tumoral dentro del saco escrotal o diseminación linfática a ganglios inguinales o retroperitoneales.

Tratamiento del cáncer de testículo

La primera maniobra o tratamiento de elección para todos los tumores germinales es la orquiectomía (extirpación del testículo) reglada por vía inguinal. En enfermedades muy avanzadas estaría justificado iniciar el tratamiento de quimioterapia y posteriormente esta cirugía. La orquiectomía radical por vía inguinal (nunca escrotal), se usa tanto para el control de la enfermedad como para determinar la histología.
Dada la fiabilidad de los marcadores tumorales (MT) y el patrón de comportamiento metastásico de estos tumores, la mayoría de los expertos no recomiendan realizar una biopsia ante la sospecha de un tumor de testículo y aconsejan cirugía radical de entrada. La biopsia se deja para situaciones inusuales, como una masa testicular sin elevación de MT o presencia de localizaciones atípicas (por ejemplo: hueso).

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