Cáncer de pulmón

Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón es un tumor maligno que nace en el pulmón o en los bronquios, y que puede extenderse a otras localizaciones como el cerebro, los huesos, el hígado y a los ganglios. Es el tumor maligno más mortal, siendo el segundo en frecuencia entre los hombres, detrás del cáncer de próstata; y el segundo más habitual también entre las mujeres, detrás del cáncer de mama. Supone más de un millón de muertes anuales en todo el mundo. Y en los casos en los que se sobrevive, las consecuencias de una extirpación de un pulmón o de alguno de sus lóbulos puede generar una importante limitación respiratoria en pacientes que suelen tener una reserva pulmonar disminuida.
Existe una relación directa entre tabaquismo y cáncer de pulmón –sobre todo el cáncer de células pequeñas o microcítico–, y es ahí donde puede empezar a vencerse a esta enfermedad. De hecho, en la última década se ha registrado un descenso leve de su incidencia debido al éxito de las campañas antitabaco y su concienciación. Por desgracia, aproximadamente el 85% de los pacientes fallecen cinco años después de ser diagnosticados, puesto que en muchas ocasiones el tumor se halla extendido en el momento de su diagnóstico. Hasta el 50% de los casos se diagnostican en una fase localmente avanzada. Puede manifestarse inicialmente como un nódulo solitario en una radiografía realizada por otro motivo, y sólo si se biopsia este nódulo puede identificarse como maligno. En esta situación inicial, la tasa de curación es mayor.
Más del 80% de los casos de cáncer de pulmón derivan exclusivamente de la exposición al humo del tabaco. Todo ello indica que a pesar de su alta mortalidad es uno de los cánceres más evitables. Sin embargo, aunque el tabaco es el principal responsable de la aparición de esta afección, cualquier persona puede desarrollar un cáncer de pulmón. Y es que, otros factores ambientales, metabólicos, genéticos, hormonales y alimentarios, pueden estar de alguna forma implicados en su aparición.

Causas del cáncer de pulmón

Los pulmones son unos órganos que están formados por muchos tipos de células. Las más numerosas son las células epiteliales, que traspasan el oxígeno a la sangre, pero también hay células hormonales, musculares y fibrosas para el soporte.
La inmensa mayoría de los cánceres de pulmón se originan a consecuencia de la inhalación de sustancias cancerígenas (más de 3.000)que se encuentran en el humo de los cigarrillos. Estas sustancias entran en contacto con las células del pulmón, y son capaces de alterarlas de manera que comienzan a multiplicarse sin control, formando así un acúmulo de células malignas que se conoce como tumor (también bulto, lesión o nódulo). El tumor provocará complicaciones en el propio pulmón, y además puede que algunas de esas células malignas pasen a la sangre o a la linfa y se repartan por otras zonas del cuerpo humano, dando lugar a las llamadas metástasis.
Por todo ello, y a pesar de que no todos los cánceres de pulmón se deben exclusivamente al tabaquismo, hablar de cáncer de pulmón es hablar de tabaco. En general, el riesgo de un fumador de padecer cáncer de pulmón es 13 veces mayor que el de un no fumador, y en el caso de la exposición pasiva al tabaco (fumadores pasivos) el riesgo es 1,5 veces mayor que el de una persona no expuesta.
Existe una relación directa entre la muerte por cáncer de pulmón y la cantidad de cigarrillos fumados durante una determinada cantidad de años (se mide por número de paquetes diarios-año); de esa manera, una persona que haya fumado más cigarrillos durante más tiempo tendrá más riesgo que una persona que haya fumado menos durante menos tiempo. También es importante señalar que, en igualdad de condiciones, las mujeres tienen más riesgo que los hombres de sufrir cáncer de pulmón. Cuando se abandona el tabaco, el riesgo de padecer cáncer de pulmón disminuye con el tiempo y se acerca, pero nunca se iguala, al de una persona que nunca ha fumado.

Otras causas de cáncer de pulmón

Como se ha comentado, algunos cánceres de pulmón no se deben al tabaco. Existen otras posibles causas implicadas en su aparición:
  • Asbesto, en aquellos trabajadores de fábricas donde se trabaja con estos materiales. El asbesto es un componente que era habitual en fibrocementos, y cuyas fibras eran inhaladas, siendo altamente cancerígenas. Por este motivo, en la actualidad este tipo de fibrocementos requieren intervención especial en su desmontaje.
  • Contaminación o polución de grandes ciudades, derivada en gran medida de la combustión de motores diésel.
  • Radioterapia. El tratamiento de otros tumores que hayan precisado de radioterapia torácica puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de pulmón.
  • Enfermedades pulmonares como la fibrosis, la EPOC y la tuberculosis.
  • Factores genéticos. Explicarían su aparición en casos donde no existe tabaquismo activo ni pasivo.
  • Infección por VIH, donde el riesgo es cuatro veces superior al resto de la población, y no solo en relación con un mayor consumo de tabaco en este grupo poblacional.

Tipos de cáncer de pulmón

Hay varios tipos de cáncer de pulmón. Es clave poder identificar qué tipo de cáncer padece el paciente, ya que el tratamiento y el pronóstico son radicalmente diferentes entre ellos. En primer lugar, se pueden dividir los tipos de cáncer en dos grandes grupos:
  • Cáncer de pulmón de células pequeñas: también se llama cáncer microcítico o en “granos de avena”; representa el 10-15% de todos los cánceres de pulmón. Está íntimamente relacionado con el tabaco. Este tumor suele encontrarse en la parte más central de los pulmones y es el más agresivo de todos; casi siempre invade partes del cuerpo humano muy lejanas de los pulmones. Además, es capaz de provocar síndromes paraneoplásicos, es decir, puede sintetizar hormonas y otras sustancias que provocan alteraciones a nivel neurológico, endocrinológico, etcétera.
  • Cáncer de pulmón de células no pequeñas: se engloban en este grupo distintos tipos de cáncer que se asemejan en su tratamiento y pronóstico. Se puede distinguir cada tipo por sus diferencias celulares microscópicas, es decir, por las diferencias de sus células al microscopio.
  • Adenocarcinoma: este tumor se encuentra en la periferia del pulmón y no tiene una relación muy estrecha con el tabaco. Es típico de mujeres, no fumadores, y se relaciona con antiguas cicatrices en el pulmón (por ejemplo, por una neumonía o por antiguas cirugías). Se puede diseminar a través de la sangre, así que sus primeros síntomas muchas veces no tienen nada que ver con los pulmones.
  • Carcinoma epidermoide o escamoso: es un tumor que surge en el centro de los pulmones y es el más relacionado con el tabaco. Es cada vez menos frecuente en los hombres, pero aumenta el número de casos en las mujeres. Cuando se diagnostica, en la mitad de los casos no se extiende más allá del tórax.
  • Carcinoma de células grandes: son variantes de los dos anteriores. Como su nombre indica, las células tienen un tamaño mayor al habitual.
Otros tipos de cáncer de pulmón a tener en cuenta son el mesotelioma, que es un tumor benigno o maligno de la pleura que recubre los pulmones, y distintos tipos de tumores benignos, que no tienen complicación alguna, como son los hamartomas y adenomas. Tampoco se debe olvidar que los pulmones son un lugar frecuente de metástasis de otros tumores que pueden aparecer originalmente en otros órganos.

Síntomas del cáncer de pulmón

Sólo al 5-15% de las personas se les detecta un cáncer de pulmón sin síntomas, normalmente al realizarles una radiografía de tórax de rutina, así que la gran mayoría de las personas tienen síntomas cuando se les diagnostica el cáncer y, a veces, la enfermedad está bastante avanzada. Los síntomas más frecuentes en una persona con cáncer de pulmón son los siguientes:
  • Tos: por compresión de los bronquios o la tráquea; es el síntoma más frecuente en el cáncer de pulmón. Un cambio brusco en el tipo de tos de un fumador mayor de 50 años puede ser suficiente para que esté indicada una radiografía de tórax.
  • Hemoptisis: toser sangre, cuando el tumor provoca una herida abierta en la luz de las vías aéreas. Hay que tener en cuenta que la primera causa de hemoptisis no es el cáncer de pulmón, sino una infección respiratoria (por ejemplo, por tuberculosis).
  • Pitos, dificultad al paso del aire, neumonías de repetición... (todo por obstrucción de las vías aéreas bajas).
  • Dolor torácico y dificultad para inspirar aire: por afectación de la pleura y las costillas a causa del tumor.
  • Derrame pleural maligno: líquido entre las costillas y el pulmón que impide que los pulmones se puedan expandir correctamente.
Además de estos síntomas comunes, el cáncer de pulmón puede afectar a otras zonas del cuerpo humano según su localización. Así, también se pueden encontrar trastornos de disfagia, es decir, dificultad para tragar por compresión del esófago, o al comprimirse alguno de los nervios internos se puede provocar ronquera o afonía por parálisis de las cuerdas vocales, dificultad para respirar por parálisis del diafragma, caída del párpado, debilidad de un brazo, etc. También pueden afectarse las grandes venas internas, provocando que la sangre de la cabeza no retorne al corazón correctamente y se produzca una hinchazón de la cara y el cuello.
Cuando el cáncer está más desarrollado, el paciente comienza a perder el apetito, pierde peso y sus defensas disminuyen. La fiebre también es una manifestación del cáncer, así como alteraciones analíticas que se pueden apreciar en análisis de sangre.

Diagnóstico del cáncer de pulmón

Un diagnóstico temprano del cáncer de pulmón puede evitar que el tumor se haya extendido demasiado y resulte incurable. Para ello se necesita una alta sospecha clínica y la ayuda de pruebas complementarias.
  • Clínica: se debe estar alerta ante la aparición de tos que no cesa u otros cambios bruscos en las vías respiratorias; esta alerta es de especial importancia en fumadores o ex-fumadores. El médico debe informarse sobre el número de paquetes diarios-año que consume el paciente para así conocer cuál es el nivel de su riesgo.
  • Radiografía de tórax: es capaz de detectar pequeñas manchas y lesiones hasta dos años antes de que aparezcan síntomas. La detección de un nódulo pulmonar o un ensanchamiento del mediastino (parte central del tórax donde hay ganglios linfáticos) puede hacer sospechar malignidad en un fumador.
  • TAC: la tomografía axial computerizada realiza imágenes del tórax en cortes, y ayuda a ver el tamaño del tumor y si afecta a órganos vecinos.
  • PET-TAC: combina la realización de TAC con la tomografía por emisión de positrones. Se administra un fármaco (análogo de la glucosa) marcado con isótopo radiactivo y se espera su difusión. Esa radiactividad y la actividad metabólica que produzca en las células de las lesiones malignas será captada por una cámara de Medicina Nuclear y permitirá obtener imágenes diagnósticas superiores a un TAC normal. Proporciona información de lesiones que no se aclare bien su naturaleza con el TAC, y si existe extensión en otros órganos.
  • Broncoscopia: se realiza una vez localizado el tumor y si este se encuentra cercano a un bronquio. Consiste en introducir una cámara con unas pinzas que toman muestras del tumor, para realizar un análisis al microscopio y poder diferenciar qué tipo es; de esta forma, se puede decidir cuál es el mejor tratamiento. Actualmente se dispone de la ecobroncoscopia (EBUS) introduciendo una cámara de ultrasonidos a través del broncoscopio que permite acceder a ganglios sospechosos y tomar biopsia de ellos con una aguja por el mismo procedimiento.
  • Citología de esputo: es un método menos invasivo que el anterior. Consiste en realizar un análisis al microscopio del esputo del paciente para buscar células malignas. Se realiza cuando hay sospecha previa de cáncer de pulmón.
  • Toracocentesis: punción del tórax para extraer líquido del derrame pleural, si lo hay, y buscar al microscopio células malignas.
  • Biopsia a cielo abierto: cuando el tumor no resulta accesible por broncoscopia y se encuentra en la periferia del pulmón, se puede realizar una biopsia haciendo una pequeña apertura al tórax desde el exterior.
  • Biopsia guiada por TAC. Consiste en biopsiar con una aguja las lesiones más periféricas o cercanas a la pared del tórax, visualizándolas simultáneamente con un TAC en tiempo real.
  • Mediastinoscopia, videotoracoscopia. Utilizadas en algunos casos complicados de diagnosticar, necesitando de quirófano para llevarlas a cabo. Consisten en realizar una endoscopia con un tubo fino con cámara que se introduce por distintos espacios torácicos (mediastino) que se crean entre pulmones, arterias, venas y ganglios.

Estadiaje del cáncer de pulmón

El estadiaje del cáncer de pulmón consiste en determinar cuál es la extensión del cáncer en el cuerpo humano, para así saber cuál es el tratamiento más adecuado y si el pronóstico es favorable o no. Para ello son esenciales pruebas de imagen como el TAC, que es capaz de mostrar las estructuras afectas. Si el TAC no es suficiente puede emplearse el mediastinoscopio, esto es, un aparato que puede introducirse en la cavidad que hay entre los dos pulmones (mediastino) y mostrar las estructuras afectadas.
El estadiaje se clasifica según tres puntos a conocer que se representan por tres letras; a cada letra se le asignará un número según el nivel de afectación tumoral:
  • T: extensión local del tumor y posibles estructuras vecinas afectadas.
  • N: número y localización de ganglios torácicos afectados.
  • M: existencia o no de metástasis

Tratamiento del cáncer de pulmón

Para decidir cuál es el mejor tratamiento para un cáncer de pulmón es esencial conocer qué tipo de tumor pulmonarse padece y cuál es su extensión. Además, es igual de importante saber la edad del paciente y su estado de salud. Todos estos datos indican si un paciente es susceptible de ser operado (se puede operar porque su estado físico lo permite), y si el tumor es resecable (la cirugía puede extirpar el tumor).
Cuando lo es, el paciente puede ser intervenido quirúrgicamente y, en algunos casos, la cirugía resulta curativa. Los tipos de cirugía son más o menos agresivos según la extensión del pulmón que sea preciso eliminar:
  • Resección en cuña: se extirpa solo una cuña del pulmón con el tumor.
  • Lobectomía: se extirpa un lóbulo pulmonar.
  • Neumectomía: se extirpa un pulmón entero.
Si la cirugía no es suficiente, o para ayudar a la curación, se utilizan la radioterapia y la quimioterapia. La radioterapia consiste en suministrar rayos X dirigidos hacia el tumor, con el fin de destruir las células malignas que se están multiplicando sin control, ya que son especialmente sensibles a la radiación. El problema es que la radiación también daña células sanas del organismo como son las células de la piel, de la sangre o del esófago.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en la administración de fármacos que también destruyen las células tumorales pero, al igual que la radioterapia, tiene efectos nocivos sobre las células sanas del organismo y provoca efectos indeseables como náuseas, vómitos, cansancio, caída del cabello y llagas en la boca. Los más utilizados en el cáncer de pulmón, particularmente en el de células pequeñas por su buena respuesta, son carboplatino, cisplatino, etopósido y topotecán.

Radioterapia

La radiación dirigida a los tumores de células no pequeñas es una opción terapéutica en los casos en los que no se puedan operar. No está exenta de complicaciones pues genera inflamación del pulmón irradiado (neumonitis) y alteraciones en la piel (radiodermitis).

Medicación para el cáncer de pulmón

En la actualidad se están descubriendo nuevos medicamentos que serían capaces de actuar específicamente sobre las células malignas; esto se conoce como terapias dirigidas, y muchas de ellas están en proceso de estudio para aplicarlas en pacientes. En la actualidad ya se utilizan algunos anticuerpos monoclonales como el Bevacizumab, que impide que el tumor produzca nuevos vasos sanguíneos de los que alimentarse. Otros productos biológicos recientes actúan de manera dirigida en aquellos pacientes en los que se realizan estudios de inmunohistoquímica y se demuestra la expresión de factores de crecimiento como el EGFR, tales como erlotinib/geftinib y cetuximab, inhibiendo una enzima o proteína llamada tirosincinasa.

Prevención del cáncer de pulmón

Desgraciadamente no hay una prueba de rutina que sirva para detectar el cáncer de pulmón, como lo es la mamografía en el cáncer de mama. Se han realizado estudios con la radiografía de tórax, pero no han dado buenos resultados en la detección del cáncer, además de aportar radiación innecesaria. Por ello, la única certeza posible para la prevención del cáncer de pulmón es evitar la exposición a sus desencadenantes ambientales, siendo el principal de ellos el humo del tabaco.
Abandonar el tabaco es la única forma de evitar una enfermedad que, en la mayor parte los casos, acaba con la vida de los que la sufren. Es por ello que los médicos están comprometidos a ofrecer toda su ayuda a los fumadores que están motivados para dejar su hábito. La reducción del riesgo de padecer este tumor en fumadores se hace patente a los cinco años del abandono del tabaco, disminuyendo progresivamente ese riesgo a lo largo del tiempo de abstinencia.
Sin embargo, conseguir abandonar el tabaco es realmente difícil, ya que la adicción física y psicológica a la nicotina es muy fuerte. Hay diversos métodos para ayudar a los fumadores, entre los que se incluye el asesoramiento de expertos, la terapéutica conductual, la restitución de la nicotina (chicles, parches, inhaladores) y ciertos medicamentos (bupropión y vareniclina). Sin embargo, solo se consiguen buenos resultado en el 20-25% de los pacientes, por ello lo mejor es no empezar a fumar.
Hay que tener en cuenta, además, que la exposición al humo del tabaco no se da solamente en fumadores, ya que son muchas las personas (fumadores pasivos) que inhalan el humo del tabaco no habiendo elegido fumar, incluidos niños. Ahí es cuando la sociedad interviene para evitar el perjuicio que supone sobre la salud de la población, y se implantan legislaciones que promueven un ambiente sin humo.

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