Ascitis

Ascitis

La ascitis es la acumulación de líquido en la cavidad peritoneal dentro del abdomen. El término ascitis viene del griegoaskos que significa bolsa o saco. En condiciones normales los hombres no tienen nada o muy poco líquido en la cavidad abdominal, pero las mujeres pueden tener hasta 20 ml según la fase del ciclo menstrual en la que se encuentren. En los pacientes con ascitis esa cantidad mínima está multiplicada, llegando a 10, 15, o más litros, en los casos extremos de ascitis masiva.
La ascitis se produce por la retención de agua y sal en el cuerpo, con un acúmulo importante  dentro del abdomen, aunque también influyen las proteínas en sangre y en el líquido. El vientre va aumentando de tamaño cada vez más, hasta que la persona afectada presenta un abdomen distendido, como el de una embarazada al final de la gestación. Es una situación muy molesta, y además antiestética, que hace que algunas personas con ascitis masiva se sientan estigmatizadas.
Su causa más frecuente es la cirrosis hepática, que a su vez puede tener múltiples orígenes, aunque las más frecuentes son la cirrosis de origen alcohólico y la producida por las hepatitis B y C. Hay otras muchas enfermedades que la pueden producir, como algunos tumores, ciertas enfermedades infecciosas, enfermedades ginecológicas, problemas renales, y otras más raras como algunos procesos autoinmunes.
Siempre que aparece una distensión abdominal –que no se debe a gases u obesidad– que se mantiene en el tiempo, hay que consultar con el médico cuanto antes, porque la ascitis nunca es normal y suele ser el reflejo de una enfermedad grave que hay que diagnosticar y tratar cuanto antes. Muchas de estas patologías podrán mejorar con un tratamiento adecuado, pero si éste se demora, las consecuencias pueden ser catastróficas.
Las pruebas básicas para diagnosticar la ascitis son la analítica de sangre, la ecografía abdominal y el análisis del líquido ascítico. Con estas pruebas iniciales y lo que cuenta el paciente, en la mayoría de las ocasiones se puede dilucidar la causa de la ascitis. Es frecuente que ante un primer cuadro de ascitis haya que ingresar en el hospital para realizar el estudio y el tratamiento inicial.

Causas de la ascitis

La ascitis o acumulación de líquido en la cavidad abdominal se puede deber a diferentes causas. Hay casos en los que incluso puede haber varias causas concurrentes.
La cirrosis hepática es la causa más frecuente de ascitis. Es la responsable del 85% de los casos. Se produce por la hipertensión portal, en la que la presión del sistema venoso portal aumenta mucho por la presencia de un hígadocirrótico que tiene una resistencia aumentada al flujo venoso. La retención de agua y sodio por los riñones es el otro factor implicado en la producción de la ascitis en los pacientes cirróticos, así como el descenso de la albúmina en la sangre. La causa más frecuente de cirrosis hepática es la producida por el alcohol; la segunda en frecuencia es la que se produce en los pacientes con hepatitis crónica por los virus de la hepatitis B o C. Hay otras causas de cirrosis menos frecuentes, como la autoinmune, la esteatosis hepática no alcohólica, la biliar o la cardíaca. Otras enfermedades hepáticas, como el cáncer de hígado o las alteraciones de la circulación venosa hepática, también pueden producir ascitis.
La segunda causa de ascitis en frecuencia, produciendo hasta un 10% de los casos, es una enfermedad neoplásica maligna que produzca una carcinomatosis peritoneal. La carcinomatosis peritoneal puede producirse por cánceres de la cavidad abdominal como el cáncer de estómago o el de colon, o metástasis de cáncer de pulmón, mama omelanoma. Los tumores primarios del peritoneo, como el mesotelioma o el sarcoma, son muy raros. En los tumores de ovario –tanto benignos como malignos– también es frecuente que haya ascitis. En estos casos las células malignas que revisten el peritoneo producen líquido, que además tiene mucha cantidad de proteína, que hace que el líquido del cuerpo se vea atraído hacia el interior de la cavidad peritoneal.

Otras enfermedades que pueden causar ascitis

Otras enfermedades que pueden producir ascitis con menor frecuencia, pero no raras, son:
  • La insuficiencia cardíaca: sobre todo en fases avanzadas de fracaso cardíaco, en las que se puede producir una situación de anasarca, con edemas y acúmulo de líquido en todo el cuerpo, incluyendo las cavidades peritoneal, pleural y pericárdica.
  • La tuberculosis; una enfermedad infecciosa que si bien es más frecuente que afecte a los pulmones, puede producir también ascitis en los casos de afectación abdominal.
  • En las pancreatitis agudas se pueden formar bolsas o acúmulos de líquido dentro del abdomen, a menudo tabicados.
Finalmente, hay muchísimas enfermedades que pueden producir ascitis, aunque son causas más raras de ésta. Son entidades como las siguientes:
  • Asociadas al embarazo: el hígado graso del embarazo, la rotura de un embarazo ectópico y el síndrome HELLP.
  • Problemas ginecológicos no relacionados con el embarazo: el síndrome de hiperestimulación ovárica, la rotura de un folículo o quiste ovárico o de un cuerpo lúteo, la endometriosis y la enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Enfermedades endocrinas: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.
  • Enfermedades infecciosas o inflamatorias: la amiloidosis, infecciones diversas incluyendo las peritonitis por perforación de una víscera hueca, las granulomatosis como la enfermedad de Crohn o la sarcoidosis, enfermedades autoinmunes como el lupus o la panarteritis nodosa, y la fiebre mediterránea familiar.
  • Enfermedad con albúmina baja en sangre: la enfermedad de Whipple (en realidad es una enfermedad infecciosa), la celiaquía, el síndrome nefrótico u otras enfermedades renales, y la desnutrición, como el Kwashiorkor (la típica de los niños desnutridos de los países en vías de desarrollo).
  • La ascitis quilosa es un tipo de ascitis en la que lo que se acumula en la cavidad abdominal es linfa, por rotura u obstrucción de los conductos linfáticos del abdomen

Síntomas de la ascitis

La ascitis consiste en el aumento progresivo del perímetro del abdomen, que puede haber ido surgiendo a lo largo de días, semanas, o meses. El paciente contará que se nota el abdomen distendido y pesado, muy prominente, como si estuviera embarazado. El tamaño del abdomen no se modifica con las deposiciones, y tampoco depende de la cantidad que el paciente coma o beba. La ropa habitual ya no cabe y aprieta cada vez más.
A menudo la ascitis se puede acompañar de una sensación de molestia abdominal difusa, sorda, mal definida, que no llega a ser dolorosa. Si la ascitis es muy abundante, de muchos litros, puede ser que se acompañe de una sensación de asfixia ocasionada por el empuje del líquido hacia el diafragma, impidiendo una respiración normal. Por otro lado, el peso del paciente puede aumentar de forma muy rápida en días, incluso aunque adelgace del resto del cuerpo con pérdida de masa grasa y muscular.
Según la causa de la ascitis se pueden tener otros muchos síntomas. La aparición de ascitis suele ser la primera descompensación de un paciente cirrótico. La cirrosis puede producir mucho cansancio, coloración amarillenta de los ojos y la piel, aparición de alteraciones en la piel como las arañas vasculares o la coloración roja de las palmas de las manos, aumento del tamaño de las mamas en los hombres, y la aparición de venas muy prominentes en la piel del abdomen.
En los casos de ascitis producida por un tumor maligno, ésta puede ser el primer síntoma, pero puede ser que haya otros dependiendo del tumor. Es frecuente que haya pérdida de masa magra (de la grasa y los músculos) aunque el peso no se vea muy modificado porque aumenta el líquido abdominal. En las infecciones o enfermedades inflamatorias el paciente puede tener fiebre y cansancio

Tratamiento y prevención de la ascitis

El tratamiento de la ascitis producida por cirrosis se basa en la disminución de la ingesta de sal a menos de 2 gramos al día. Los diuréticos como la furosemida y la espironolactona se utilizan a dosis crecientes para ayudar a eliminar el exceso de líquido. En los casos en los que hay una ascitis masiva –puede haber hasta 15 o más litros acumulados en el interior de la cavidad peritoneal– se puede realizar una paracentesis evacuadora, pinchando el abdomen con una aguja conectada a un tubo que permite evacuar el líquido. Hay casos de cirrosis avanzada en los que la ascitis ya no disminuye con los diuréticos y los pacientes necesitan paracentesis cada cierto tiempo.
Además de estas medidas, lo más importante en una cirrosis de causa alcohólica es dejar de beber alcohol por completo. Si un paciente cirrótico sigue bebiendo, morirá en pocos años o meses, y además irá a peor mucho más rápido. Además, no podrá ser candidato a trasplante hepático. En los pacientes con hepatitis B o hepatitis C hay que tratar la hepatitis con fármacos. Actualmente se pueden obtener tasas de curación de la hepatitis C de hasta el 90-100% con los nuevos fármacos surgidos en el último par de años. Hay algunos casos de cirrosis que incluso pueden llegar a revertir, aunque si ya hay ascitis esto no es lo habitual, si bien sí que mejoran los síntomas.
Otro posible tratamiento de la ascitis de causa cirrótica es el TIPS (shunt transyugular portosistémico intrahepático), aunque se usa poco porque puede generar otros problemas como encefalopatía hepática, o incluso disminución del tiempo de supervivencia. El trasplante hepático en los casos de cirrosis terminal permite solucionar la causa de la ascitis, pero hay muchos pacientes que no son candidatos a trasplante (a menudo por beber alcohol, o por ser muy mayores).
La ascitis producida por otras causas se tratará a menudo también con diuréticos y disminución de la ingesta de sal –aunque no todos los tipos de ascitis responden a este tratamiento– y paracentesis, aunque el tratamiento fundamental es el de la causa que lo produce. Por ejemplo, la ascitis tuberculosa se trata con medicamentos tuberculostáticos. En los casos en los que la ascitis es de tipo tumoral se suele utilizar quimioterapia. 

Prevención de la ascitis

La mejor forma de prevenir la ascitis es no beber alcohol en absoluto –o al menos no beberlo en exceso– para evitar el daño hepático y la cirrosis que produce: “el único alcohol que no hace daño es el que no se bebe”. En ningún caso se deben superar los 30 gramos de alcohol al día en los hombres o los 20 gramos en las mujeres. Un tercio de cerveza tiene 13 gramos de alcohol, una copa de vino unos 11 gramos, y una dosis de 50 ml de whisky, 16. Cada año mueren en el mundo más de tres millones de personas por problemas derivados del consumo de alcohol, y el alcohol puede causar más de 200 enfermedades.
La otra forma de proteger nuestro hígado es evitando las hepatitis B y C. Contra la hepatitis B hay una vacuna, pero no así contra la C. Ambos virus se transmiten igual que el VIH, es decir, fundamentalmente por relaciones sexuales de riesgo, o por el uso de jeringuillas compartidas y otra parafernalia relacionada con el consumo de drogas.
En definitiva, una vida sana con un consumo responsable (o casi nulo) de alcohol, la abstinencia completa de cualquier tipo de drogas, y el uso de preservativos en las relaciones sexuales que no sean con nuestra pareja estable, nos ayudan a proteger nuestro hígado para evitar la cirrosis y, en consecuencia, la ascitis, que no sólo es antiestética y molesta, sino también el reflejo de una enfermedad subyacente grave.

1 comentario:

  1. Excelente artículo y es que a la ascitis, no se le puede mencionar como uno de los Síntomas de embarazo, pero si es algo que puede ser provocado por este proceso.

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