Arritmias

Arritmias

El corazón es un músculo con cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. La sangre de las venas llega a la aurícula derecha, de ahí pasa al ventrículo derecho, que la impulsa al pulmón para oxigenarla, y se recoge en la aurícula izquierda, de ahí pasa al ventrículo izquierdo, que bombea sangre hacia todos los órganos del cuerpo humano.
Para que el corazón se contraiga de una manera eficiente existe una red eléctrica que es capaz de activar todas las fibras musculares en su debido momento, manteniendo así un ritmo cardíaco constante entre 60 y 100 latidos por minuto que podemos sentir en el pecho y en el pulso del cuello o la muñeca. El latido cardíaco tiene dos fases: la diástole, que es cuando el corazón se relaja para llenarse de sangre, y la sístole, cuando una vez lleno de sangre se contrae para bombearla a través de la arteria aorta.

¿Qué son las arritmias cardiacas?

Las arritmias son alteraciones en el funcionamiento de la red eléctrica del corazón que modifican el ritmo cardíaco y tienen repercusión en la función de bombeo de este órgano, disminuyendo su eficacia. Pueden descubrirse accidentalmente por un electrocardiograma rutinario o ser causa de muerte súbita.
Las arritmias se dividen según provoquen un ritmo cardíaco más lento (bradiarritmias) o más rápido (taquiarritmias). También se diferencian, dependiendo de dónde se originen, en arritmias ventriculares o arritmias supraventriculares (en las aurículas).
El tipo más grave de arritmia es la fibrilación auricular (3%), que ocurre cuando las fibras musculares se contraen de manera individual muy rápidamente y de forma no coordinada. Es un motivo muy frecuente de consulta médica en ancianos, y puede ser la causa de una embolia arterial o de un ictus isquémico. En algunos casos, como la taquicardia ventricular o la fibrilación ventricular, el riesgo de muerte es inmediato por lo que requiere asistencia urgente especializada.

Tipos de arritmia

Los tipos de arritmias más comunes son:

Arritmias ventriculares

  • Extrasístoles: pueden ocurrir en cualquier corazón, sano o enfermo. Puntualmente se produce un impulso cardíaco fuera de la red eléctrica y produce palpitaciones que desaparecen al poco tiempo. Solo son causa de estudio en pacientes que ya han sufrido alguna enfermedad del corazón. También pueden desencadenarse más fácilmente con el tabaco, alcohol, la cafeína, té, chocolate y medicamentos anticatarrales.
  • Taquicardia ventricular: los impulsos eléctricos del corazón no se originan en la red eléctrica de manera ordenada, sino que surgen en cualquier punto de las paredes de los ventrículos y se transmiten al resto del corazón por vías alternativas, que son más lentas, por lo que el latido no es homogéneo, se acelera y bombea con menos eficacia. Es una arritmia con riesgo vital.
  • Fibrilación ventricular: es la arritmia más grave y precede a la muerte súbita. Aparecen varios impulsos eléctricos en diferentes puntos de las paredes de los ventrículos, con lo que estimulan la contracción del corazón de manera caótica. Esto hace que no se produzca la contracción homogénea y la función de bombeo de sangre se anule; es por tanto una situación de urgencia que requiere administrar una descarga eléctrica que restablezca el ritmo normal.

Arritmias supraventriculares

  • Taquicardia supraventricular: la frecuencia cardíaca es regular pero alcanza valores muy altos, sobre los 150–250 latidos por minuto. Ocurre de forma repentina y suele desaparecer al poco tiempo. Esta arritmia es más frecuente en los recién nacidos, gente joven y personas que sufren estrés. También se relaciona con el consumo de tabaco, alcohol y café.
  • Fibrilación auricular: las fibras musculares del corazón se contraen de manera independiente sin que sea efectivo el impulso de la sangre de las aurículas a los ventrículos. Es, seguramente, la arritmia más frecuente después de las extrasístoles ventriculares, y una de las principales causas de accidentes cerebrovasculares oictus en personas mayores. La fibrilación auricular hace que la sangre se estanque en las aurículas y se pueden producir coágulos. Si un coágulo sale del corazón a la circulación general puede obstruir arterias pequeñas en el cerebro, retina o cualquier territorio vascular del cuerpo humano. Para evitarlo, muchos pacientes con fibrilación auricular deben tomar anticoagulantes como el acenocumarol.
  • Síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW): las arritmias se deben a vías de conducción adicionales que funcionan como atajos para las corrientes eléctricas, que van desde las aurículas a los ventrículos, lo que produce una frecuencia cardíaca muy elevada. Los que padecen este síndrome pueden sufrir mareos, palpitaciones en el pecho o episodios de desmayo.

Bloqueo cardíaco

Se produce un bloqueo cardíaco cuando alguna de las vías principales de conducción de la red eléctrica del corazón se interrumpe o el paso a través de ella es demasiado lento. Las principales causas de los bloqueos son el propio envejecimiento y degeneración de las vías, la cicatrización tras un infarto de miocardio, u otras alteraciones de las paredes del corazón. Existen varias clases distintas de bloqueo cardíaco:
  • Bloqueo cardíaco de primer grado: el impulso eléctrico entre aurículas y ventrículos pasa demasiado lento.
  • Bloqueo cardíaco de segundo grado: no todos los impulsos eléctricos pasan de las aurículas a los ventrículos, de manera que no siempre hay latidos cardíacos completos que impulsen la sangre al organismo.
  • Bloqueo cardíaco de tercer grado: no llegan impulsos eléctricos a los ventrículos. Para compensar, los ventrículos utilizan un marcapasos propio «auxiliar» que produce latidos cardíacos con frecuencia más baja.

Causas de arritmia

Una de las principales causas de arritmias cardíacas está relacionada con alteraciones en la regulación del ritmo por el sistema nervioso autónomo. En situaciones donde el sistema nervioso parasimpático se estimula, como en ambientes muy calurosos, el corazón disminuye la frecuencia de sus latidos apareciendo bradicardia, llegando incluso a provocar la pérdida de conocimiento; es lo que se conoce como síncope vasovagal. Por otro lado, también puede estimularse el sistema nervioso simpático, que acelera el ritmo cardíaco por encima de los 100 latidos por minuto, esto ocurre en situaciones de estrés y ejercicio. El mismo caso se da cuando hay un aumento de adrenalina en sangre.
Las alteraciones hormonales también influyen directamente sobre el ritmo cardíaco, como ocurre en el hipertiroidismo e hipotiroidismo que provocan taquicardia y bradicardia respectivamente. También se producen arritmias con alteraciones en la concentración de sales en sangre (el aumento de potasio aumentará el ritmo cardíaco) y de gases (el aumento de dióxido de carbono disminuye el ritmo cardíaco).
Otra causa muy importante son las enfermedades cardíacas: la cardiopatía isquémica, como el infarto de miocardio, puede originar arritmias de mal pronóstico, y superado el infarto, las cicatrices en el músculo cardíaco también. Asimismo, algunos trastornos de las válvulas, pueden también originar alteraciones del ritmo cardíaco por el agrandamiento que producen en la aurícula izquierda.
Hay enfermedades sistémicas que repercuten en el corazón siendo causa de arritmias, como algunas infecciones víricas, la brucelosis, la mononucleosis infecciosa, etcétera. También ocurre en la amiloidosis, una enfermedad en la que por diferentes causas se forman proteínas que se depositan en el corazón, interrumpiendo los haces de la red eléctrica. Algo parecido ocurre en enfermedades degenerativas donde se deposita calcio en diferentes lugares del corazón.
No es raro encontrar causas congénitas de arritmias por malformación de las vías de la red eléctrica (por ejemplo, el síndrome de Wolf-Parkinson-White) o por alteraciones moleculares que repercuten en la buena transmisión del impulso eléctrico (por ejemplo, el síndrome de Brugada).
Por último, señalar que son muchos los fármacos que alteran el ritmo cardíaco, especialmente los que se usan de forma controlada para el tratamiento de enfermedades cardíacas como los betabloqueantes, la digoxina, los antagonistas del calcio, etc. También se pueden originar arritmias debido al uso de anticatarrales que contienen antihistamínicos o medicamentos contra la epilepsia. Las drogas ilegales también dañan al corazón a este nivel, como la cocaína, que aumenta el ritmo cardíaco y a la vez disminuye el aporte sanguíneo al corazón, con lo que aumenta el riesgo de arritmias y de infarto

Síntomas de una arritmia

Los principales síntomas de las arritmias que te ayudarán a identificarlas debidamente son:
  • Palpitaciones: los pacientes las sienten como golpes o vuelcos del corazón dentro del pecho o también pulsos fuertes en el cuello. Es un síntoma muy común y casi toda la población en algún momento ha percibido esta sensación. Cuando se hace constante o frecuente se debe consultar al médico.
  • Insuficiencia cardiaca: en las taquiarritmias el corazón late tan deprisa que no es capaz de llenarse de sangre totalmente y no impulsa la sangre necesaria para el organismo; en las bradiarritmias el ritmo cardíaco es tan lento que también disminuye el flujo de sangre. Esto sucede sobre todo en individuos con cardiopatía previa, y se manifestará con falta de aire y edemas en los tobillos.
  • Disnea o fatiga: sensación de falta de aire al respirar o fatiga con el ejercicio, puede ser también el síntoma de una arritmia.
  • Cansancio y debilidad: particularmente en ancianos con bradiarritmias.
  • Síncope: al cerebro no le llega suficiente sangre y se produce una pérdida de conciencia con desmayo, que se recupera espontáneamente. En las arritmias las personas no suelen tener mareos o malestar antes del síncope, suelen sufrir el síncope de golpe, y se recuperan completamente varios segundos después. Son frecuentes en casos de bloqueos auriculoventriculares y en ocasiones precisan de un marcapasos.
  • Angina: dolor en el pecho con sensación de opresión. Se debe a la falta de oxígeno en el corazón por disminución del flujo sanguíneo (bradiarritmia) o por exceso de trabajo cardíaco (taquiarritmia). Es más frecuente si el paciente padecía previamente de cardiopatía isquémica.
  • Poliuria: el paciente orina con más frecuencia por el aumento de la velocidad del flujo sanguíneo, ocurre en las taquiarritmias.
  • Muerte súbita: es más frecuente en las taquiarritmias ventriculares y en los bloqueos de vías principales de la red eléctrica.

Diagnóstico de una arritmia

Se pueden sospechar arritmias en un paciente que refiera los síntomas descritos y también en las personas que sufran algunas de las causas comentadas. Se vigila especialmente a los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio. Para poder detectar o diagnosticar las arritmias cardiacas se pueden realizar varias pruebas:
  • Electrocardiograma (ECG): es la prueba más sencilla y eficaz para diagnosticar las arritmias. Consiste en registrar las corrientes eléctricas del corazón colocando unos electrodos pegados en la piel del paciente, lo que permite analizar las posibles alteraciones.
  • Prueba de esfuerzo: cuando las arritmias tienen relación con el ejercicio físico se puede realizar un registro de la actividad eléctrica cardíaca mientras el paciente realiza una actividad física notable, por ejemplo correr en una cinta.
  • Estudio Holter: el paciente lleva los electrodos y un monitor que graba el registro durante al menos 24 horas. El médico puede después leer todo el registro y detectar cuándo y cómo se producen los cambios en la actividad eléctrica del corazón.  
  • Implantación de Holter-REVEAL: se trata de un marcapasos temporal que se implanta a nivel subcutáneo en el pecho para recoger la actividad eléctrica del corazón, como un Holter, pero durante meses. Asi se registran arritmias cuya presentación no coincide con las 24 h de un Holter convencional.
  • Estudios electrofisiológicos: se introduce un catéter, un tubo largo y delgado, en la arteria femoral de la ingle hasta llegar al corazón. El catéter capta los impulsos eléctricos de las paredes del corazón y mapea la red eléctrica. Este mapa permite estudiar qué tipo de arritmia tiene el paciente y dónde se origina exactamente. Una vez que el catéter está dentro del corazón, el médico puede aplicar estímulos eléctricos o administrar fármacos para ver cómo reacciona la arritmia. Además, se puede eliminar la arritmia mediante la ablación con radiofrecuencia, que consiste en destruir la red eléctrica alterada mediante ondas electromagnéticas.

Tratamiento de las arritmias

El tratamiento de una arritmia puede abordarse con las siguientes opciones:
  • Fármacos antiarrítmicos: son medicamentos que tratan de reconducir el impulso eléctrico por los cauces normales. Los más habituales son los betabloqueantes (propranolol, atenolol), la digoxina, los antagonistas del calcio (diltiazem, verapamilo) y la amiodarona. (A ellos hay que añadir anticoagulantes clásicos como el sintrom o más recientes como apixabán o rivaroxabán, cuando estemos ante una fibrilación auricular para prevenir el ictus o las embolias arteriales). 
  • Cardioversión eléctrica: una descarga eléctrica instantánea de corriente continua al corazón es capaz de eliminar las arritmias y recuperar el ritmo cardíaco normal. Se utiliza en arritmias que ponen en compromiso la vida del paciente como la fibrilación ventricular. También en casos de arritmias supraventriculares que no se controlen con fármacos, siendo entonces un procedimiento programado, no urgente.
  • Ablación de los focos generadores de arritmias: durante un estudio electrofisiológico se localiza la red eléctrica alterada con el catéter dentro del corazón, y se aplican descargas de radiofrecuencia que destruyen el foco de origen de la arritmia. Es una técnica invasiva que se utiliza cuando hay una alteración concreta en las paredes del corazón.
  • DAI: es un marcapasos que detecta los cambios en el ritmo del corazón, y es entonces cuando produce descargas eléctricas que eliminan la arritmia.
  • Marcapasoses un sistema formado por una batería que acumula energía eléctrica, un procesador que detecta la actividad cardíaca y toma decisiones, y uno o varios cables que transmiten impulsos eléctricos al corazón. Son especialmente útiles en los bloqueos cardíacos, coordinando la actividad de las aurículas y los ventrículos.
  • Desfibrilación: Es un procedimiento urgente, dentro del protocolo de Resucitación cardiopulmonar avanzada, donde mediante un desfibrilador se aplican descargas eléctricas para eliminar una fibrilación ventricular. En la actualidad, en numerosos recintos deportivos y de ocio existen desfibriladores automáticos, sencillos de utilizar para público en general, donde el propio dispositivo reconoce si existe una arritmia que necesite descarga.
  • Pronóstico y prevención de las arritmias

    El pronóstico de las arritmias supraventriculares como la fibrilación auricular y el flutter (aleteo articular) es, en general, benigno. Tan solo cuando no se controla la frecuencia cardíaca y en individuos ancianos o previamente cardiópatas pueden conducir a una insuficiencia cardíaca. Asimismo la fibrilación auricular es un factor de riesgo para el ictus cerebral.
    Por el contrario, las arritmias ventriculares precisan de una mayor atención médica, pues comprometen la vida de la persona que las padece, y necesitará de un estudio minucioso para establecer el tratamiento óptimo, ya sea farmacológico o mediante un DAI.
    La prevención de las extrasístoles en individuos sanos y sin cardiopatía conocida pasa por la eliminación de irritantes cardíacos como el alcohol, el tabaco y la cafeína.
    En aquellas personas que presenten un síncope o pérdida de conocimiento siempre debe realizarse un electrocardiograma (ECG). En especial cuando éste sucede en individuos jóvenes durante el esfuerzo o ejercicio físico.
    Cuando existan casos de muerte súbita en una misma familia debe hacerse un estudio cardiológico para el diagnóstico de arritmias como el WPW, el síndrome de Brugada o la displasia arritmogénica del ventrículo derecho. Su detección precoz permitirá implantar un DAI que prevendrá de una muerte segura.

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