accidentes de tráfico

Primeros auxilios en accidentes de tráfico

Auxiliar a una persona herida es una obligación moral que existe en la sociedad, como un código de solidaridad que hace que los seres humanos se cuiden entre sí. Los primeros auxilios en caso de accidente de tráfico tienen como objetivo conservar la vida de los accidentados y evitar el agravamiento del estado de la víctima.
Un accidente de tráfico es una situación muy delicada, pero en la que puede llegar a verse implicada cualquier persona, por ello es muy importante conocer una serie de conductas y acciones básicas que en un momento dado podrá salvar la vida a alguien. Son protocolos sencillos, hechos para que todo el mundo los sepa llevar a cabo, pues aun no siendo un profesional sanitario siempre es posible hacer algo por una persona accidentada.

Prioridades: conducta PAS

En un accidente de tráfico es muy importante establecer un orden de prioridades. Este orden se determinará por la observación tanto de la situación como de las víctimas. Es lo que se llama conducta PAS.
La conducta PAS, cuyas siglas significan Proteger, Alertar y Socorrer, sirve de guía para actuar de manera rápida y segura con una idea clara de lo que hay que hacer:
  • Proteger: el lugar de un accidente de tráfico es un sitio peligroso, sobre todo cuando se dan ciertas condiciones como oscuridad, lluvia, niebla, etcétera. El concepto ‘proteger’ implica tanto la protección del accidentado como la del propio auxiliador y el lugar del accidente.
    • Autoprotección: la persona que auxilia debe asegurarse de que no existe un grave riesgo para su vida antes de proceder; por ejemplo, sería muy arriesgado entrar en un coche en llamas, o andar por una autopista de noche. Es conveniente utilizar chalecos reflectantes durante la ayuda.
    • Protección del lugar: el lugar del accidente se señalizará con los triángulos reflectantes y encendiendo las luces de emergencia. Se debe aparcar el coche a un lado seguro de la calzada. Es conveniente identificar los posibles riesgos, como por ejemplo las manchas de gasolina en el suelo, si hay camiones con mercancías peligrosas, etcétera.
    • Protección de la víctima: una vez protegido el lugar, se observa el estado de las víctimas. A los heridos no se les debe sacar del vehículo a menos que esté claramente indicado (la persona puede salir sola, no ha sufrido daños en la espalda…), al igual que no se debe quitar el casco a un motorista, solo cuando las condiciones lo indiquen (por ejemplo, que sea necesario realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar, o cuando la persona pueda moverse correctamente). Se debe evitar que las víctimas se muevan, siendo el auxiliador el que acompaña en todo momento a la persona accidentada.
    • Número de víctimas y toda la información que se pueda aportar sobre ellos.
    • Tipo de vehículos implicados.
    • Localización del lugar del accidente.
    • Cualquier otro dato que se considere relevante.
  • Socorrer: llegados a este punto la atención se centrará en el auxilio de las víctimas, siguiendo unos pasos para una mejor actuación que detallamos en el siguiente apartado.

Cómo socorrer a las víctimas de un accidente de tráfico

En un accidente de tráfico puede existir más de una víctima, es por eso que el primer procedimiento será evaluar el estado de cada uno y dar prioridad a aquellos que están más graves.
Es muy importante que la persona que va a auxiliar esté tranquila y centrada. Un accidente desencadena un estado de pánico y nerviosismo, pero a la hora de actuar lo mejor y más efectivo es tener la mente concentrada en lo más importante, que es socorrer a las víctimas y ayudarlas en todo lo posible.
Para determinar el estado de la víctima de un accidente de tráfico se hacen dos valoraciones:

Primera valoración

Consiste en un primer vistazo, observando los problemas que pueden afectar directamente a la vida de la persona, como el estado de consciencia y su respiración:
  • Consciencia: para evaluar si el accidentado está consciente el auxiliador debe aproximarse a la víctima y hablarle en voz alta o sacudirle suavemente. Si habla, se queja o hace algún movimiento se le considerará como consciente, y por lo tanto, que su corazón y sus pulmones siguen en funcionamiento, por lo que se prosigue la comprobación de los demás heridos.
  • Respiración: si el accidentado está inconsciente se valorará la respiración (observando el movimiento del pecho, sintiendo y oyendo el aire entrar y salir por la nariz o la boca). Si respira se continua con la siguiente persona, y si no respira se procede a sacar a la víctima del vehículo y comenzar con maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Segunda valoración

Una vez establecido que no hay ninguna víctima con riesgo vital inminente, se lleva a cabo una segunda valoración para ocuparse de otras lesiones que se puedan presentar, como hemorragias, fracturas, quemaduras o shock:
  • Hemorragias: si se observa una herida que mana sangre abundante, se deben coger ropas, paños, toallas o tejidos que estén lo más limpios posibles y aplicar presión en la herida. Si es una extremidad mantenerla elevada. No retirar las ropas con las que se realiza la compresión, si se empapan poner encima unas secas y seguir presionando.
  • Fracturas: no colocar el hueso ni tocar la fractura, esperar a que se encarguen los equipos de emergencias. Solo inmovilizar el miembro y tapar la herida, si hubiera.
  • Quemaduras: aplicar agua limpia y, si se dispone de un botiquín, empapar gasas estériles en agua o suero fisiológico y tapar las quemaduras. No se deben aplicar pomadas o ungüentos. Si la víctima está consciente y no vomita, hidratarla con agua a pequeños sorbos.
  • Shock: para determinar si el accidentado está sufriendo un shock se observarán síntomas como palidez, sudoración, aumento del ritmo cardíaco pero pulsaciones débiles y pérdida progresiva de conciencia. Ante esta situación, se ha de colocar a la víctima boca arriba y elevar sus miembros inferiores, si vomita ponerle de lado, no darle de beber ni de comer y no dejarle solo en ningún momento.

Movilización de los accidentados de tráfico

Por norma general, a las víctimas de un accidente de tráfico no se les debe mover. Sin embargo, se pueden dar casos en los que sacar a la persona del vehículo es de vital importancia:
  • En caso de incendio se debe sacar a la víctima del coche, no sin antes comprobar que el auxiliador puede hacerlo con seguridad.
  • Cuando es necesario realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar, ya que la víctima debe estar en el suelo boca arriba.
De la misma manera, pueden presentarse circunstancias en las que la movilización del accidentado y su transporte al hospital estén justificadas:
  • Cuando se encuentra en situación de aislamiento, sin que sea posible pedir o recibir ayuda sanitaria.
  • Cuando la ayuda se retrase más de 30 minutos y el paciente presente hemorragias que no pueden ser controladas, pérdida progresiva de conciencia, vómitos con sangre…
Si se verifica que es imprescindible mover al accidentado, hay que procurar que las condiciones sean las más apropiadas posibles, para lo cual hay que seguir los siguientes pasos:
  • La movilización, si es posible, se ha de efectuar entre al menos tres personas.
  • Trasladar al herido en bloque, sin mover el cuello ni la espalda.
  • Es preferente utilizar una furgoneta, camión o similar para el transporte al hospital.
  • Colocar a la víctima en la posición adecuada. Esta posición dependerá del tipo de lesión que presente.
  • Un acompañante debe ir con la víctima, tranquilizándola y observando su estado.
  • Circular a velocidad adecuada, evitando movimientos bruscos o desplazamientos de la víctima.

Qué no hacer en un accidente de tráfico

Como en todas las situaciones, en los accidentes de tráfico se dan algunos casos en los que se deben evitar algunas acciones, ya que no contribuyen a mejorar la situación. Estas pautas sobre qué no hacer en un accidente de tráfico se deben tener en cuenta siempre para que todo evolucione de la mejor manera posible y con las mínimas repercusiones:
  • No mover a las víctimas de dentro del vehículo a no ser que se de alguna de las situaciones descrita en el apartado anterior.
  • No dar medicamentos a los accidentados, drogas o bebidas alcohólicas.
  • No quitar el casco a víctimas de accidentes de moto.
  • No abandonar a las víctimas ni dejarlas solas, se deben tener siempre controladas hasta la llegada de personal sanitario.
  • No salir del vehículo sin antes aplicar las medidas de seguridad hacia uno mismo (chaleco reflectante, coche aparcado fuera de la vía y con las luces de emergencia puestas).
  • Si hay víctimas fuera de los vehículos no moverles ni el cuello ni la columna.
  • No taponar hemorragias que se produzcan por la nariz, los oídos o la boca.
  • Ante todo nunca perder la calma.

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